Las veredas se recuperan como lugar de encuentro (nota completa)
En muchos barrios, al atardecer, la gente sale a matear con sus vecinos y los chicos aún juegan en la calle. En otros sectores, la plaza es el lugar de reunión. Influyen las costumbres y la inseguridad.
Lo que se pensaba como perdido, parece que no lo está tanto en algunos sectores de la ciudad. La imagen de los niños jugando a la pelota o andando en bicicleta mientras los mayores salen a la vereda con las sillitas y el mate, aún persiste en los barrios populares de Córdoba. Allí, en la periferia, la costumbre resiste al miedo generalizado por la inseguridad. No pasa lo mismo en los barrios de clase media, donde los vecinos dejan vacías las calles, al caer el sol. Ahí, gana el temor.A partir de las 18, en verano, en los vecindarios populares de Córdoba se comienza a ver movimiento. Es la gente que, luego de despertarse de la siesta, sale a la vereda a encontrarse con sus vecinos para disfrutar de una charla con mate y criollos.Los motivos de las charlas son amplios: desde el chusmerío del barrio, temas familiares y de salud hasta política, fútbol y un repaso de las noticias del día. Muchas madres aprovechan a salir con sus hijos a las veredas y verlos mientras juegan con sus amigos del barrio.Lo cierto es que al ser consultados, el problema de la inseguridad es un denominador común en todos los barrios cordobeses. Sin embargo, algunos deciden no dejar que eso afecte sus costumbres y siguen con esa tradición vecinal."En el verano nos gusta salir a tomar mate y a tomar fresco a la vereda, mientras los chicos juegan", sostiene Patricia Tavella, quien en la calle Tissera al 2200 de barrio Talleres Este compartía unos mates junto a sus hermanas y su madre, frente a la puerta de su casa. La cuadra no tiene luz hace meses, pero Patricia instaló un foco en la puerta de su vivienda para poder estar en la vereda.Carmen, la mamá de Patricia, contó que su familia vive en el barrio hace 70 años y es una práctica común salir a charlar a la vereda en verano con la familia y con los vecinos."Somos los más viejos del barrio; ahora la gente que quedó es gente grande o jubilada. Muchos no se animan a salir a la puerta. Es verdad que pasan cosas, pero a nosotros no nos impide salir a disfrutar la tarde", asegura Carmen.La misma postal se repite en Talleres Sur y barrio Los Paraísos, donde las veredas de casas, quioscos y heladerías son protagonistas de encuentros entre vecinos y jóvenes del barrio.
Plazas y bares
En barrios cercanos al Centro, en verano las calles siguen desiertas. La inseguridad es la principal razón que argumentan algunos ciudadanos para no salir a las veredas a encontrarse con vecinos y compartir una tarde.
En barrios como Alberdi, General Paz y Alta Córdoba, las plazas ganan protagonismo como espacio de recreación frente al avance de los edificios, entre las pocas casas que quedan.
“Como vivimos en departamento, siempre venimos a la plaza. Somos padres de una beba y tenemos vacaciones recién en febrero, así que venimos a la plaza para tomar un poco de aire”, contaron Roberto y Susana, quienes compartían unos mates en la Plaza Alberdi, de barrio General Paz, junto a Lourdes, su beba de nueve meses.
“Los dos trabajamos en sistemas, así que estamos todo el día frente a una computadora. Este lugar nos ayuda a despejarnos un poco. Las mejores charlas y las mejores ideas las tenemos acá; todo nuestro casamiento lo planeamos en esta plaza”, agregó Roberto.
La sillita y el mate
Costumbres argentinas. En muchos pueblos del norte argentino es una práctica común, cuando atardece y corre una brisa que refresca frente a las altas temperaturas, salir con la sillita o reposera a la vereda a matear con los vecinos. Los encuentros se prolongan por varias horas hasta que cae el sol y quizás, si es fin de semana, se continúa con una picada en la vereda.
Encerrados. En las grandes ciudades muchas de estas costumbres se fueron perdiendo por falta de tiempo, por no tener relación con sus propios vecinos o por miedo a ser asaltados en la vereda. No obstante, en algunos barrios, los vecinos resisten a encerrarse y vuelven a darle vida a las veredas.
Puntos de vista
Inés Verona (Barrio Zumarán). "Acá en verano todos salen a las veredas. Una vez que bajo el sol, saco la sillita y chusmeamos con las vecinas".
Patricia T. (Barrio Talleres Este). "En el verano nos gusta salir a tomar mate. También tomamos fresco y los chicos juegan en la calle".
Roberto Deheza (Barrio General Paz). "Las mejores charlas e ideas las tenemos en la plaza. Aquí planeamos nuestro casamiento con mi esposa".
Leonardo Vera (Barrio Nueva Córdoba). "Venimos a este bar en la Cañada porque me siento cómodo. Además, tiene una amplia y buena barra de bebidas".

