Inmuebles históricos céntricos están repletos de grafitis
Sufren constantes actos vandálicos y rara vez hay detenidos. Son muchos los monumentos y objetos de arte rayados en espacios públicos.
Lejos de cualquier rasgo de civilidad, en la ciudad de Córdoba es lamentable observar decenas de inmuebles históricos llenos de grafitis en sus fachadas y paredes. Autores anónimos dañan propiedades ajenas casi como rutina diaria y, la mayoría de las veces, con total impunidad.
Viviendas particulares de antaño, edificios públicos, escuelas y dependencias estatales son atacadas por vándalos y rayadas con escrituras de todos los tamaños y formas. Se leen consignas de tinte político, deportivo, religioso, sexual o discriminatorio. Muchas veces, denostan a personas e instituciones.
El problema es que muchos de los inmuebles que sufren pintadas tienen valor patrimonial para la ciudad y están incluidos en el catálogo de bienes que deben ser preservados, según recomendaciones de peritos en la materia.
El vandalismo imperante no tiene límites y tampoco se apiada de monumentos y objetos de arte callejeros. Esta actitud vandálica afea la arquitectura cordobesa y el paisaje urbano en general.
Relevamiento
Stella Navarro Cima, del Foro en Defensa del Patrimonio Cultural Tangible e Intangible de Córdoba, dijo que un relevamiento propio en el área céntrica, Nueva Córdoba y Alberdi determina que “el 30 por ciento” de los inmuebles están dañados con grafitis.
El relevamiento se efectuó este año y destaca que en Alberdi dos de cada 10 viviendas con fachadas patrimoniales tienen escrituras o sus dueños tuvieron alguna vez que quitarlas y volver a pintar.
“Los dueños de propiedades históricas y patrimoniales están indignados por los costos en reparaciones que deben afrontar”, comentó Navarro Cima.
En espacios públicos y plazas (como la Colón, por ejemplo) tampoco se salvan de los grafitis las esculturas, el mobiliario (bancos, farolas) y los basamentos de mástiles.
Estos vándalos rara vez son detenidos por la Policía, pese a su saña y su recurrencia en el uso de aerosoles. Tampoco abundan carteles que adviertan que no se deben rayar inmuebles protegidos y objetos patrimoniales.
El Foro en Defensa del Patrimonio de Córdoba pidió al municipio y a la Provincia que intervengan para poner un freno a estos “urbanicidios”, como les llaman a estos ataques.
Algunos casos
Parte del inmueble de la Manzana Jesuítica de Córdoba es uno de los más afectados por grafitis. La pared en la esquina de General Paz y Caseros exhibe cuantiosas escrituras y debe repintarse constantemente.
A la vuelta, las paredes del Museo San Alberto (Caseros al 100) también están rayadas. Y hasta la Catedral de Córdoba luce algunos grafitis.
El colegio Cassaffousth (Deán Funes esquina Misiones), la Escuela Cenma 207 (Deán Funes 471) y el Colegio Nuestra Señora del Huerto (Belgrano al 200) presentan cantidades de grafitis en sus paredes.
También fueron “marcadas” antiguas casonas, como las que se encuentran en Deán Funes y Urquiza; Deán Funes al 870; 9 de Julio 949; Fragueiro y 9 de Julio; Caseros y Belgrano; Mendoza y 9 de Julio; 27 de Abril y Calasanz; Deán Funes 764; Caseros 335, y Crisol casi Chacabuco, por citar algunos ejemplos.

