“Girar es como volar”
“La sensación de girar es como la de volar. Con la imaginación claro, pero es sentirse en otro lugar”.
Quien lo dice es Fabián Ferrero, que ha venido con Lorena a traer a los hijos de ambos: Uma (4 años) y Juan Martín (2).
Y agrega: “Por eso, el mundo puede cambiar una y otra vez, pero la calesita no desaparecerá; a lo mejor con otra tecnología, pero estará”.
La pareja creció en La Para, donde no había calesitas más que las que llegaban con los parques de diversiones. Pero para él, la fascinación estaba anclada en el Parque Las Heras. “Mi padre nos traía muy a menudo. Era un punto obligado de la visita. Ese, y la pizzería San Luis, los chocolates de La Valenciana, los ‘sánguches’ de La Imperial y los helados de Noli”.
Lulú (Luciana Carrizo) cuenta 4 años y ha venido con su tío Pablo Kuyumllian para andar en su figura favorita: el caballo.
Isaías, de 6 años, con su hermana Sofía (15 años) y su papá Julio Monjes. “Yo anduve en la calesita hasta los 10 años”, recuerda Sofía.
Agostina tiene 8 años y dice que sólo ha venido a acompañar a su hermanita Valentina, de dos, y a su madre Lorena Torres, pues ella ya está grande para andar en calesita.
“Antes, subían hasta los 15 años; ahora, viene una de 8 o 9 añosa sacar un boleto (ocho pesos la vuelta) y te aclara que no es para ella, sino para su hermanito”, cuenta José Mauro Giordano.

