El Centro tiene la “esquina de los choques”
Es la que forman las calles Buenos Aires y Corrientes, en una zona de comercios mayoristas. Desde hace años se producen muchos accidentes en esta bocacalle. En general, ocurren los fines de semana y a la madrugada. No hay semáforos ni los habrá.
A juzgar por la gran cantidad de accidentes que se producen periódicamente, podría decirse que la esquina de las calles Buenos Aires y Corrientes es una de las más peligrosas del microcentro de la Capital. Son habituales los choques entre automóviles, en especial los fines de semana y durante la madrugada. Esta situación se repite desde hace años. La imprudencia de los conductores es la principal causa.En esta esquina no hay semáforos, sólo cartelería vial y un espejo parabólico que debe ser reemplazado en cada choque. Los inspectores municipales dirigen el tránsito pocas horas durante los días de semana, cuando la circulación es incesante. El resto del tiempo, esta bocacalle es un riesgo para las personas.Los fines de semana a la noche y a la madrugada, autos y motos transitan a alta velocidad por Buenos Aires al 300, favorecidos por el envión de la pendiente que se forma a la altura de bulevar Illia. Así, llegan hasta la esquina de Corrientes muy rápido. Es habitual que deban frenar bruscamente para no chocar a otros vehículos o a los peatones.Esto indica que más allá de los accidentes que efectivamente se producen hay muchos otros que no terminan mal gracias a la pericia y los reflejos de los conductores.Vecinos y comerciantes de esta zona mayorista hace rato que exigen un semáforo, sin suerte hasta ahora. Siniestros recientes Los últimos choques en esta esquina se produjeron recientemente. Ocurrió el 1º de noviembre a las 18.05, durante un día lluvioso, cuando dos autos chocaron y rompieron el espejo parabólico. Hubo heridos. El otro choque sucedió a las 4 del día 8 de noviembre y tuvo ribetes espectaculares. En uno de los vehículos se trasladaban varios jóvenes y en el otro, un adulto de 44 años que se salvó de milagro luego de que su auto volcara encima de la vereda y quedara a centímetros de una tienda que siempre padece los accidentes.El espejo parabólico que se había dañado en el choque del 1º de noviembre terminó de hacerse añicos y también se rompieron un cartel con señalización vial y parte de los mosaicos de la vereda.Antes, el 24 de marzo pasado, a las 20.49, hubo otro accidente con heridos.En la Unidad Judicial de Accidentología Vial hay otros sumarios de accidentes producidos en la misma esquina que terminan con heridos. Pero, vecinos y comerciantes de la zona mayorista aseguran que "hay muchos choques, roces entre vehículos y frenadas bruscas".
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Semáforos, no El subsecretario de Tránsito municipal, Pablo Farías, dijo que "no es conveniente" colocar semáforos en Buenos Aires y Corrientes, o en otras esquinas céntricas. "Hay que tratar de regular el flujo vehicular. Si se colocaran semáforos en todas las esquinas, Córdoba sería una ciudad imposible para vivir", planteó Farías.El funcionario destacó que la premisa a lograr es la "fluidez" del tránsito. "En Buenos Aires y Corrientes no se colocan semáforos porque ya hay otros en las esquinas subsiguientes como Ituzaingó, Entre Ríos y bulevar Illia", precisó.Farías prometió que el municipio relevará lo que ocurre en esta esquina céntrica y, si es necesario, se pondrá un semáforo (al municipio le cuestan alrededor de 400 mil pesos).Claudia Palacios, de la Unidad Judicial de Accidentología Vial, sugirió que el municipio no debería dejar los semáforos en amarillo intermitente los fines de semana en horas de la noche. "Esto quita responsabilidad en la conducción y acrecienta la cantidad de accidentes en las esquinas", opinó.Según Palacios, otro problema que propicia los choques es que no se respeta la prioridad de paso de los que circulan por la derecha. Factores de riesgo Como quedó dicho, el común denominador en la esquina de Buenos Aires y Corrientes es la excesiva velocidad de circulación en horas nocturnas. El exceso de alcohol también conspira.Los riesgos no son sólo para conductores, sino también para los peatones que caminan por las veredas y cruzan la bocacalle. De hecho, algunos de los autos siniestrados casi siempre quedan varados o tumbados encima de la vereda.Farías entiende que el problema no es el del Estado, sino de la desidia de muchos conductores. "Se viaja a velocidades increíbles, incluso en el área céntrica; la gente debe ser más prudente y no andar tan rápido", aconsejó.

