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Cada vez se pagan menos "cafés pendientes"

La iniciativa permite que una persona pague un café para que luego lo disfrute otra de bajos recursos. Al principio,funcionó bien, pero ahora pierde fuerza.

29 de septiembre de 2013 a las 01:09 p. m.
Cada vez se pagan menos "cafés pendientes"
Alta Córdoba. En el Café de la Plaza, Beto toma un “café pendiente”, gentileza de otro parroquiano. Es albañil, y trabaja en la ampliación del bar (Pedro Castillo/La Voz).

Lejos del furor con que empezó meses atrás, la iniciativa del “café pendiente” está perdiendo fuerza en la ciudad de Córdoba. En bares, cafeterías y panaderías que adhieren a esta acción solidaria admiten que disminuyó la cantidad de cafés pagados por clientes.

Esta idea basada en la confianza consiste en abonar anticipadamente un café (o varios) para que sea disfrutado por otros, en lo posible personas 
de bajos recursos. No sólo café (solo o con leche) puede consumirse. Los negocios adheridos permiten que los beneficiarios consuman otras infusiones (chocolate, té, mate cocido) sin problema, y algunos hasta obsequian medialunas o criollos.

Según comerciantes y empleados, la merma de la moda­lidad del “café pendiente” tiene que ver con las altas temperaturas registradas en varios días del invierno, que desalentaron a los clientes a consumir infusiones calientes e inclinarse por las bebidas frías.

Algunos piensan que no hay demasiada difusión de la iniciativa, por lo cual quienes concurren a los locales adheridos no saben que pueden ayudar a otros desembolsando unos pesos adicionales a los de su propia consumición. Otros esgrimen motivos económicos. Plantean que la gente se cuida más en los gastos y ya no está tan dispuesta a pagarle a otros.

Daiana Fernández, coordinadora de Café Pendiente Córdoba en Facebook, coincide en que se pagan menos “cafés pendientes” y atribuye la situación al clima caluroso de agosto y parte de septiembre. “Es cierto que no hay tanta colaboración como antes, pero nos gustaría que no decaiga la iniciativa”, confesó.

Para los necesitados

En general, los beneficiarios de los “cafés pendientes” son personas en situación de calle, niños y jóvenes “limpiavidrios”, “naranjitas” y cartoneros, entre otros. Quienes conocen la iniciativa suelen acercarse a los negocios adheridos, preguntar si hay cafés pagos y, en caso positivo, solicitarlos.

En horas de la mañana es cuando más gente pide “café pendiente”. Sin embargo, el beneficio puede solicitarse en cualquier horario en que los locales permanecen abiertos al público. A veces, cuando se acumulan demasiados “cafés pendientes”, empleados de bares y cafeterías los ofrecen en la vía pública, con recipientes descartables. Cuentan que intentan entregárselos a pobres para que desayunen o merienden.

Actualmente, en Córdoba unos 22 comercios adhieren al “café pendiente”.

“Avivados”, abstenerse

Un problema observado es que creció la cantidad de “avivados” que ingresan a locales adscriptos al “café pendiente” y lo piden sin pudor, pese a disponer fondos para pagar. Los dueños aseguran que suelen detectarlos, negarles productos e invitarlos a retirarse.

Pudo conocerse también que hay negocios que no permiten ingresar a gente en situación 
de calle con mal aspecto porque la clientela “se espanta”. Según indicaron, algunos dueños debieron pedirles que no ensucien los baños.

Fernández cuestionó esta actitud de impedir el acceso a los comercios a potenciales consumidores del "café pendiente". Dijo al respecto: "Sólo les importa el marketing y la responsabilidad empresaria, y les falta solidaridad".

En las redes sociales circulan mensajes críticos del “café pendiente”. Algunos dicen que esta idea no tiene nada de caritativa y los negocios adheridos obtienen réditos con los cafés pagos que nunca se consumen.

Poca difusión

Para Fernández, es vital la difusión de la iniciativa, que hoy se concreta sólo por Facebook y, a lo sumo, en entrevistas por radio. “El problema es que no todos tienen Internet, de manera que falta más publicidad”, sostuvo.

Otra dificultad es conseguir afiches y folletería para promocionarlo. En este sentido, Fernández cuestionó a las imprentas que no cumplieron en efectuar donaciones.

Una de las ideas de los voluntarios que participan en la iniciativa es recorrer los locales con “café pendiente” y recaudar la materia prima no consumida con los cafés pagos (café, leche y azúcar) y luego distribuirla entre comedores comunitarios y merenderos. “Queremos llegar a quienes realmente más lo necesitan”, apuntó Fernández.

Puntos de vista

Mariano Asensio (Empleado del Bar Wöllen). "Disminuyó el pago de cafés pendientes. Meses atrás la gente acostumbraba más. No sabemos por qué. A los chicos pobres que vienen a pedir les damos chocolatadas".

Carla Jacquet (Pastelería Doucement). "Arrancamos en junio con la modalidad, pero se cayó un poco, quizá por el clima. Les damos el 'café pendiente' a personas en situación de calle que juntan cartón y pobres en general".

Carlos Borsotti (Dueño de Farinatta). "No es algo fluido, cada tanto algún cliente deja algún café pago. Los consumen naranjitas, gente que junta basura, cartoneros... Tenemos pizarras donde se muestran los que hay pendientes".

Graciela Viberti (Dueña de Ánima Té y Café). "Es una linda idea solidaria. En abril empezamos y en una pizarra mostramos cuántos hay. Les damos a vendedores ambulantes y sus hijos. Ahora hay menos clientes que dejan cafés pagos".

Cómo ayudar

Contacto. Los interesados en sumarse a la iniciativa solidaria del "café pendiente" deben llamar al (03482) 156-00007 o enviar un mail a: [email protected].

Quiénes. En Córdoba, el ­grupo de trabajo está compuesto por cinco o seis estudiantes que se reúnen periódicamente para coordinar acciones. Son bienvenidos quienes deseen sumarse.