Temas del día:

A veces, es mejor perder la batalla

La polémica por los eventuales cambios en el impuesto al cheque es por momentos bastante irracional.

01 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
A veces, es mejor perder la batalla

La polémica por los eventuales cambios en el impuesto al cheque es por momentos bastante irracional. Hay opositores con chances de llegar al gobierno en 2011 que, con tal de ganar una pelea, están dispuestos a ceder esos fondos a las provincias aunque, al paso que vamos, la que va a sufrir esa reducción no será la actual administración, sino la que le suceda.

Al revés, hay kirchneristas forzados a alinearse con la Nación a los que les convendría la reforma del reparto del impuesto, aunque no dicen ni dirán ni “mu”. Ellos sabrán por qué.

Un caso claro es el de los intendentes kirchneristas, con el ejemplo patente de Daniel Giacomino. En la Municipalidad de Córdoba, ya hicieron un cálculo grueso: de acuerdo con el monto extra por coparticipación nacional que recibiría la Provincia si se modificara el impuesto, a la ciudad le entrarían –por la vía de la coparticipación provincial automática– unos seis millones de pesos adicionales al mes.

A diferencia de Juan Schiaretti en la Provincia, Giacomino no está atado de pies y manos. Schiaretti se anticipó a elegir él mismo el instrumento con el que prefiere ser “castigado” por la Nación si, con el voto de dos diputados que le responden, se modifica la distribución del impuesto.

Por eso anticipó que, si se cambia el tributo y por esa razón la Nación debe ceder fondos a las provincias, Córdoba está dispuesta a aceptar que la Nación se cobre una cantidad similar reduciendo los recursos que este año preveía destinar a refinanciar las deudas cordobesas con la Nación (Programa de Asistencia Financiera, PAF). A la Nación le sobran medios como estos para vengarse de Schiaretti. Y el gobernador trata de elegir el menos peor y, sobre todo, ponerle un límite. Que no sea más que un ojo por ojo.

Si le aceptan el rincón que eligió para la penitencia, saldrá ganando algo: los fondos del cheque llegarían de manera automática y no cuando a Néstor Kirchner se le dan las ganas, como sucede con el PAF.

No es lo mismo con Giacomino. Si prosperara el cambio legal, el intendente recibiría sus seis millones, pero ese monto no se compensaría con recortes en la órbita municipal, sino en el presupuesto provincial, a través del PAF.

Giacomino no tiene ninguna ficha para mover en el Congreso a favor o en contra de la reforma. Pero podría dar una opinión pública fuerte. Hasta ahora, no lo ha hecho. Y es que le conviene no decir nada.

Al fin y al cabo, si se reforma la ley –y él no se involucra en el conflicto– no habría motivos para que la Nación le niegue las promesas de aportes para financiar algunas obras públicas, que hasta ahora no se han cumplido. Curiosamente, la intendencia calcula que si esas promesas se corporizaran, el municipio debería estar recibiendo unos seis millones de pesos al mes. Una cifra parecida a la que recibiría –sin depender del capricho de nadie– de aprobarse el cambio del impuesto al cheque.

Al soldado Giacomino no lo perjudicaría que Cristina capitana pierda esta batalla. Él multiplicaría seis por dos. En 12 meses, son 72 millones de pesos.