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Una lucha de cien años por la equidad de género

A un centenario del establecimiento del Día Internacional de la Mujer, propuesto en la primera Conferencia Internacional de las Mujeres.

13 de marzo de 2010 a las 11:00 p. m.
Mirta Roses Periago
Una lucha de cien años por la equidad de género
En el centenario del establecimiento del Día Internacional de la Mujer, propuesto en la primera Conferencia Internacional de las Mujeres realizada en Copenhague, en 1910, es oportuno hacer un balance de los avances y los retos en la lucha por la equidad de género.

En América, el avance de las mujeres en educación y acceso al mercado laboral no ha sido acompañado de igual manera en el ejercicio de sus derechos a la salud. Cien años después, las desigualdades de género continúan impidiendo lograr el máximo nivel de salud. Esas desigualdades son más lacerantes en las poblaciones más vulnerables, como mujeres en situación de pobreza, indígenas, afrodescendientes, adolescentes y habitantes rurales.

Una reciente publicación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) - La salud de las mujeres y los hombres en las Américas. Perfil 2009 -, en colaboración con agencias hermanas del sistema de Naciones Unidas, y otra de la Organización Mundial de la Salud (OMS) - Las mujeres y la salud. Los datos de hoy, la agenda de mañana - reflejan el fuerte compromiso con la equidad de género expresado por su directora general, Margaret Chan, al asumir sus funciones.

En ambas, se presenta evidencia que hace visible las desigualdades y permite definir las correcciones necesarias, a la vez que estimulan las buenas prácticas que incorporan la perspectiva de igualdad de género.

La mortalidad materna permanece como un problema de salud evitable. En América, la razón de mortalidad materna es de 63,7 por cada 100 mil nacidos vivos, rango que fluctúa entre 8,8 en Canadá y 630 en Haití. Se trata de la primera causa de mortalidad en mujeres de 15 a 24 años en algunos países.

Algunos avances. En ese sentido, tres experiencias exitosas de buenas prácticas en salud, adolescencia y perspectiva de igualdad de género de El Salvador, Argentina y Brasil fueron distinguidas este año por la OPS en el marco de su concurso regional en esta materia, que transita su tercera edición y del que participaron 71 proyectos de 19 países.

Las iniciativas destacadas demuestran que la mortalidad materna es menor cuando las mujeres tienen mayor acceso a métodos de planificación familiar. De ahí la importancia del proyecto "Empoderamiento de mujeres, individuos, familias y comunidades para la reducción de la mortalidad materna y neonatal con participación de adolescentes y jóvenes", desarrollado en El Salvador por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, en cooperación con Concertación Educativa de El Salvador y Enfants du Monde.

El proyecto ha logrado asistencia a control prenatal de 100 por ciento de las embarazadas, incluyendo adolescentes, además de conseguir que no se registre ningún caso de mortalidad materna y que disminuya a la mitad la mortalidad infantil.

Mientras tanto, un proyecto del Servicio de Adolescencia del Hospital General de Agudos Cosme Argerich y la Fundación para la Salud Adolescente 2000 (Fusa 2000), en Argentina, logró la distinción por reducir los riesgos y daños en salud sexual y reproductiva en el marco de la atención integral de adolescentes; al igual que un proyecto de Brasil que promueve la equidad de género y la salud entre jóvenes de escasos recursos, usando las tecnologías modernas de información y comunicación. Este programa ha sido asumido por los gobiernos de Brasil, México y la India, y resaltado como una intervención efectiva, innovadora y adaptable para comprometer a niños y hombres jóvenes a alcanzar la equidad de género.

Lo que falta. Tras cien años de lucha por la equidad de género, hay avances innegables, pero aún nos falta mucho. Todos podemos contribuir a cerrar esta agenda pendiente.

Como señaló Margaret Chan al presentar el informe de la OMS: "Tenemos la oportunidad de marcar la diferencia a través de un cambio en las políticas. Necesitamos la voz y la fuerza de la sociedad civil para pedir cuentas a los líderes políticos". De esa manera, se podrá acelerar el paso hacia la igualdad de género con justicia social.