Un tratamiento diferente para cada paciente
Para controlar la enfermedad, hoy existen numerosos recursos farmacológicos, como los antihistamínicos más modernos.
Para controlar la enfermedad, hoy existen numerosos recursos farmacológicos, como los antihistamínicos más modernos.Asimismo, los "antileucotrienos", que se caracterizan por inhibir las sustancias que intervienen en la inflamación, y los corticoides de uso tópico, nasal, bronquial o dérmico, que son muy seguros y eficaces, siempre que se sigan las dosis indicadas por el especialista, como sucede con todo medicamento.Una vez que se conoce a qué es alérgica una persona, se puede apelar a los tratamientos de inmunoterapia que funcionan como las vacunas.Esto significa que se suministra al paciente bajas dosis de los alergenos que lo afectan, para que su organismo desarrolle defensas ante ellos y se logre la desensibilización ante la exposición, es decir la anulación de la respuesta alérgica, explica el médico Bernardo Ludmer.Para obtener el máximo beneficio de esta amplia gama de recursos, el médico especialista "arma"un esquema de tratamiento individualizado y adaptado a cada paciente.Porque, según advierte el profesional, cada persona alérgica reacciona ante distintos factores, con diferentes síntomas, en distintos niveles de intensidad y con consecuencias variables. De modo que no existe un tratamiento universal o un único remedio aplicable a todas las personas alérgicas por igual.Por eso, la consulta y el diagnóstico certero son esenciales, ya que permiten controlar los síntomas de la enfermedad alérgica, evitar su agravamiento, e incluso lograr su desaparición definitiva.

