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Sin una mayoría clara, el Senado está paralizado

Faltos de diálogo, oficialistas y anti-k no logran imponer sus posturas.

04 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
Agencia DyN
Sin una mayoría clara, el Senado está paralizado

Buenos Aires. Las disputas frontales de oficialistas y opositores en el primer mes de sesiones del Senado, que no arrojaron ningún vencedor claro pero consiguieron inmovilizar a la Cámara, pueden ser una constante en los dos años finales del mandato de Cristina Fernández, salvo que los bloques comiencen a dialogar para destrabar la situación.

El estado de empantanamiento de la Cámara Alta es fácilmente comprensible a poco que se acepten dos verdades elementales: existe una situación de empate permanente y ningún sector garantiza manejar a su arbitrio la mayoría de los senadores.

Este es el resultado que arrojan las cuatro convocatorias a sesiones desde el comienzo de las sesiones ordinarias de la Cámara Alta.

El 24 de febrero se realizó la sesión preparatoria del cuerpo, para definir las autoridades de la cámara por un año. Se presentaron 71 senadores, de un total de 72, el oficialismo consiguió acuerdo para se votara por unanimidad una lista de dirigentes, en la que le figuraba José Pampuro como presidente provisional, para evitar que un nuevo opositor estuviera en la lista de sucesión presidencial, detrás de Julio Cobos.

Una vez consagrada la nómina, de sorpresa, el Frente para la Victoria y los tres aliados patagónicos se levantaron y se fueron: habían percibido que la oposición sólo tenía 36 legisladores, por la ausencia de Carlos Menem, y no estaban en condiciones de definir por sí solos que se quedaban con la mitad más uno de los miembros de todas las comisiones. De los 71 senadores, el oficialismo había puesto en el recinto 35, y la oposición, 36.

La segunda sesión se realizó el 3 de marzo y la oposición sumamente interesada en definir la nueva estructura de poder de la cámara convenció a Menem que se presentara y consiguió el quórum de 37 desde el comienzo del cónclave.

Los oficialistas, que se amontonaban en el salón Eva Perón, con la secreta esperanza de un nuevo fracaso opositor, de repente se vieron urgidos de ingresar al recinto para, al menos dar testimonio de su desacuerdo. Los opositores mostraron 37, el oficialismo, 35.

La tercera convocatoria fue el 11 de marzo. Los opositores que se habían convencido que tenían los 37 de la victoria, comenzaron a percibir apenas unas horas antes del debate sobre el pliego de la presidente del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, que dos senadoras habían sido convencidas de cambiar sus votos, y a las 15, se sentaron en las bancas 35 oficialistas más la legisladora de Río Negro, María Bongiorno.

La cuarta sesión fue llamada para el 17 de marzo. Nuevamente la oposición creía que llegaba a 37, pero de nuevo Carlos Menem, por un problema de salud, la bajó a 36. Esta vez, nuevamente, estuvieron en el nivel 35, tras reunir 32 propios y los 3 aliados.

En resumidas cuentas, el poder de la oposición puede medirse en que consiguió sólo una vez la mayoría, pero en tres quedó a un solo senador para alcanzar el número mágico que abre la puerta para presionar al Gobierno.

El voto de los cordobeses

Los tres senadores por Córdoba, Luis Juez y Norma Morandini del Frente Cívico y el radical Ramón Mestre, integran distintos bloques, pero han coincidido en votar junto con el resto de los senadores opositores. Es más, Mestre y Juez habrían limado algunas asperezas, producto de la última campaña electoral.