Qué será de América latina después de Lula
La región necesita liderazgos positivos, que aprovechen las excelentes condiciones macro que brinda el mundo. Gustavo Scarpetta.
Si en la última década del siglo pasado, alguien hubiera dicho que las máximas autoridades de América latina en los años siguientes serían un obrero metalúrgico, dos mujeres, un ex militar golpista, un obispo al que llamaban el "obispo de los pobres", y un aborigen, nadie le hubiera creído.
Parecía el sueño de los postergados y de las minorías.
Además, le podemos agregar que el escenario se completa -en este siglo- con un presidente negro en Estados Unidos, que le ganó las primarias a... una mujer. Todo hubiera parecido la loca novela futurista de algún imaginativo escritor latinoamericano.
Líder regional. Sin embargo, la realidad indica que Luiz Inácio "Lula" Da Silva es un obrero metalúrgico, que llegó a liderar la potencia sudamericana. Y no sólo fue llegar, ganar una elección, sino que mantuvo una coherencia entre las palabras y los hechos, algo difícil de observar en nuestra parte del continente.
Lula significó mucho para América latina. Después de un apogeo del liberalismo económico, pudo -manteniendo las condiciones favorables para los mercados- hacer crecer a Brasil y posicionarlo.
Aunque no se le pueden quitar méritos a Fernando Henrique Cardoso, quien ordenó económicamente el país, el presidente actual puso a Brasil en un estadio superior dentro del grupo de potencias en desarrollo.
Mantuvo lo bueno de su antecesor, mejoró algunas debilidades y difundió prolíficamente a Brasil en el mundo.
Se convirtió en una potencia energética, descubrió petróleo, pero también acordó con Estados Unidos para liderar el proceso de las energías alternativas y los biocombustibles. Después, muchos países copiaron su modelo legislativo para promover el uso de esos combustibles.
Es el país líder regional. Se comprometió en el conflicto entre Venezuela y Colombia, también en las diferencias internas de Bolivia.
Tiene una moneda que le posibilitó la expansión de sus grupos industriales, que realizaron compras de empresas en la región. En la Argentina ingresaron fuertemente en varias actividades, como en la de la carne.
El crecimiento del Bric. La sigla Bric surgió para identificar a Brasil, Rusia, India y China. Las proyecciones indican que en menos de cinco años, China será la segunda economía mundial.
Dentro de 25 años, Brasil podría ser la tercera economía mundial- superando incluso a Japón y Alemania- solamente detrás de China y Estados Unidos. Compartiría ese puesto con Rusia. Si logra estar entre las primeras cinco, podemos decir que Brasil ya se está preparando para ser ese líder.
Tuvo dos presidentes con gran nivel de estadistas.
Eso le permitió mantener las políticas de Estado, posicionarse en el mercado mundial y según la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal), absorbe casi todas las inversiones que se dirigen hacia Sudamérica: casi 25.000 millones de dólares en 2008, contra 7.500 millones que recibió la Argentina.
Respecto a las exportaciones, ya está en el club de los grandes vendedores globales: 200 mil millones de dólares. Para comparar, la Argentina sólo exporta por 70 mil millones de dólares. La mitad de lo que vende son bienes primarios, pero observando la mitad del vaso lleno, la mitad de lo que exporta son bienes manufacturados, sólo superado por Costa Rica. Y por si fuera poco, consiguió ser la sede del Copa Mundial de Fútbol de 2014 y de las Olimpíadas de 2016.
Las críticas. A Lula se le critica haber recibido al presidente de Irán y su pasividad ante las violaciones a los derechos humanos en Cuba.
En lo económico, el real fue la moneda que más se valorizó en los últimos tiempos a nivel mundial. Esto aumentó las importaciones y dificulta el ingreso de divisas por turismo, ya que es muy caro visitar Brasil.
La otra gran crítica sigue siendo la deuda social y la inseguridad. Río de Janeiro sigue siendo un lugar peligroso, donde las favelas son tierra de nadie. Otro punto negativo es que su fuerte liderazgo puede no haber generado espacios para el surgimiento de otro líder en su partido. Aún hay dudas sobre las capacidades de Dilma Rousseff, para gobernar el país y sucederlo desde el 1º de enero próximo. De hecho, las encuestas son encabezadas por José Serra, quien renunció el miércoles a la gobernación de San Pablo.
Y tal vez puede sucederle como a Michelle Bachelet quien- a pesar de la gran aceptación que tenía en la población- sufrió la derrota de su partido en las elecciones para designar a su sucesor.
América sin Lula. Chile sin los líderes de la concertación Ricardo Lagos y Bachelet; Colombia sin Álvaro Uribe y Brasil sin Lula, que son los más representativos a nivel internacional. Los demás, tal vez por el tamaño de sus países o de sus acciones, no tienen una presencia internacional positiva que se ocupe de los problemas de América del Sur y pueda ser voz en foros importantes, como los de la Organización Mundial de Comercio o la Organización de las Naciones Unidas. La región necesita liderazgos positivos, que aprovechen las excelentes condiciones macroeconómicas que les brinda el mundo para mejorar su posicionamiento y las condiciones sociales de la población.
*Docente de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y de la Universidad Católica de Córdoba (UCC)

