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Positivo equilibrio en Bolivia

Con una alta concurrencia de votantes y sin incidentes, las elecciones regionales en Bolivia pueden indicar que ese país marcha hacia la recuperación de una senda institucional y democrática.

10 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
Positivo equilibrio en Bolivia

Las recientes elecciones regionales en Bolivia, en las que hubo una alta participación de votantes y en las que no se produjeron incidentes de consideración, parecen indicar que ese país se encamina a la normalidad institucional y a una convivencia más civilizada.

El previsible triunfo del partido del presidente Evo Morales -Movimiento al Socialismo (MAS)- no altera el mapa político electoral boliviano, ya que, si bien se produjo un avance de esa agrupación, la oposición mantiene su primacía o, al menos, una gran influencia en los departamentos de la llamada Media Luna (Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija), que son los de mayor riqueza y desarrollo. Y lo primero que hay que destacar es que el riesgo de un enfrentamiento civil e incluso de una secesión de los citados departamentos se ha alejado, al menos en forma momentánea.

Bolivia ha sido siempre un país conflictivo e inestable, en el que hubo sucesivas revoluciones que llevaron a diferentes partidos al gobierno. La más importante fue la de 1952, encabezada por el fundador y líder del Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), Víctor Paz Estenssoro, luego elegido presidente de la República. Pero desde entonces y por más de medio siglo, distintos partidos se alternaron en el poder y el MNR se desgajó en fracciones. Con la llegada de Morales al gobierno, se produjo un cambio importante: emergieron sectores indigenistas o aborígenes al plano político, sectores que son los que tienen mayor índice de crecimiento demográfico y que hoy constituyen la mayoría de la población.

Ese fenómeno produjo inevitables fricciones con la población blanca -por denominarla de alguna manera-, concentrada mayormente en las regiones más ricas del país, de las que surgieron durante décadas las élites políticas.

Esta conflictiva situación parece encaminarse ahora por un andarivel político e institucional relativamente calmo, como se ha visto en las últimas elecciones regionales. No obstante, el riesgo de nuevos enfrentamientos subsiste, al que se añade una clara tendencia a la hegemonía y a la perpetuación en el poder del presidente Morales, que en este punto coincide con su par venezolano Hugo Chávez.

Las "democracias plebiscitarias" -que apelan a los referendos populares para impulsar reformas constitucionales que permitan la reelección indefinida- son un mal que se ha hecho presente en América latina.

Con todo, hay que esperar que la democracia boliviana evolucione en un marco de pluralismo y de acuerdo con las reglas republicanas. Bolivia es un país que tiene problemas muy serios, como una extendida pobreza, la división entre regiones ricas y pobres y esa cuestión histórica que es la falta de una salida al mar, que algún día deberá resolverse, con el concurso de todos los países de la región.