Otros recorridos dan vergüenza
La Municipalidad de Córdoba no cubre en otros infinitos trayectos esas prestaciones básicas de bacheo, iluminación y cuidados en el entorno. Virginia Guevara.
El recorrido que le toca cada día a Giacomino cuenta con lo mínimo imprescindible que un municipio debe hacer. El problema es que la Municipalidad de Córdoba no cubre en otros infinitos trayectos esas prestaciones básicas de bacheo, iluminación y cuidados en el entorno. Se trata de simples tareas de mantenimiento, pero son muy demostrativas de la eficacia de una gestión.
El año pasado el municipio las abandonó casi por completo –apenas ejecutó un cuarto del presupuesto de obras públicas– y este año le cuesta demasiado remontar el estado catastrófico de la red vial y el alumbrado, aunque los trabajos se retomaron luego del pago parcial a contratistas y proveedores de materiales.
Hay otros muchos recorridos posibles que avergüenzan. El de las aguas servidas que fluyen libremente, el de los muchos sectores que podrían recorrerse en bote los días de lluvia o el de las miles de calles de tierra que se vuelven intransitables con demasiada frecuencia. En esos casos no se trata de simple mantenimiento sino de inversiones de infraestructura básica que la ciudad abandonó hace mucho tiempo, cuando decidió destinar a sueldos lo que antes iba a inversión.
En ese rubro no parece haber vuelta atrás. La semana pasada Giacomino comprometió más fondos para sueldos, por lo que las obras seguirán dependiendo de la buena voluntad de la Nación o de la Provincia. En el Palacio 6 de Julio también comenzaron a mirar con buenos ojos otra posibilidad que había quedado vedada luego de la gestión de Germán Kammerath: el sistema financiero.

