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Otra desilusión para Flavia

Quien tiene casa propia, aunque sea modesta y chica, se queda fuera de los créditos si quiere ampliar la vivienda. Laura González.

25 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
Otra desilusión  para Flavia

Flavia sueña con construirle una habitación a Malena. Vive en una casa de 95 metros cuadrados, con un dormitorio, porque el proyecto con Gustavo incluía construir, en una segunda etapa, otra habitación y un baño arriba. Hace cinco años que buscan concretar ese paso y no pueden. Cada vez ahorran menos. Y eso que resignan muchas cosas. Cada vez que hubo algún anuncio referido a créditos hipotecarios, fueron los primeros en consultar. Allá fueron esta semana, luego de que el Banco Nación anunciara su programa Casa Propia, a 20 años de plazo con una cuota fija de 13,73 por ciento final anual por los primeros tres y, después, variable con tope. Flavia y Gustavo son un ejemplo de lo que aspira la clase media argentina, al menos en el interior del país: una casita con patio propio y una cuota fija en pesos. Hoy por hoy, las ofertas disponibles en el mercado son para la compra o construcción de la primera vivienda.

Tanto en el Banco de Córdoba como en el Hipotecario, en el Macro o el Santander, los créditos apuntan sólo a este segmento.

Todos exigen al menos ingresos por cinco mil pesos en blanco y un ahorro propio en mano de 80 mil a 150 mil pesos para llegar a la casa propia. El plan del Banco Nación es más de lo mismo.

En Argentina, 50 por ciento de los hogares gana menos de 2.500 pesos mensuales. No hay ninguna posibilidad de llegar a los ingresos que piden los bancos o de ahorrar semejante diferencia. Una mitad se queda afuera. Y quien tiene casa propia, aunque modesta y chiquita, también se queda afuera. Es lo que les pasa a Flavia y Gustavo: necesitan invertir entre 50 mil y 100 mil pesos y no llegan nunca, aunque podrían pagar una cuota de mil pesos. Al fin y al cabo, varias ampliaciones y/o remodelaciones pequeñas en muchos hogares son tan movilizadoras como la construcción, si es que la aspiración del Estado es apuntalar esa industria. Una aspiración a la que bien le cabe una sospecha: tanto los créditos del Nación como los del Hipotecario, cuyos fondos provienen de Anses, están alcanzados por el Impuesto al Valor Agregado sobre los gastos y comisiones. A los fines de morigerar el peso de la cuota, podría el Estado eximir del IVA, al menos en los créditos que se fondean del fisco. O algo más: el Nación le acaba de prestar al Tesoro 5.650 millones de pesos, que se utilizan para pagar deuda o financiar el gasto público. El banco oficial prevé entregar entre 15 mil y 20 mil créditos del plan Casa Propia. Suponiendo que, en promedio, cada crédito ronde los 200 mil pesos, el Nación promete volcar al mercado en los próximos dos años unos  5.000 millones de pesos. Menos de lo que, en febrero y de una sola vez, giró al Tesoro nacional.