Música y baile para romper la marginación en la escuela
Susanne Korbmacher presentó un taller que integra a chicos en toda Europa.
Bien vestidos y peinados, decenas de alumnos de los institutos provinciales de enseñanza media (Ipem) Washington Ábalos, Gregoria Matorras y Unesco se apersonaron en el Club Defensores de Guiñazú. También asistió una representación de Observatorio, coordinada por Mariana Torres.
Los aprontes estaban plenamente justificados: tenían cita con la alemana Susanne Korbmacher (58), presidenta de la Fundación Proyecto Social Niños del Gueto. La pedagoga, actriz y bailarina aficionada había prometido sacarlos a bailar. Y lo hizo, individualmente, de a pares o en grupos. La clase dejó la impresión de que el cuerpo tiene un lenguaje propio, más relacionado con el espíritu que con la mente.
Sin embargo, a la hora de expresarse, los chicos pueden estar tan condicionados como los adultos. Ayer les costó soltar amarras pero, como dijo la maestra invitada, “no hay que fijarse en la aparente timidez: hay que ver lo bien que se portaron, cuán atentamente seguían la clase y cómo estaban esperando el momento de soltarse”.
Mismas habas. Hace 15 años que Korbmacher implementa programas de integración socioescolar a través de la música, la danza y el deporte. Lo hace en escuelas o instituciones marginales o problemáticas de Alemania, Grecia y, eventualmente, Holanda. La premisa es que para bailar o jugar no es necesario tener vocación o talento. Son herramientas potenciales en la formación de cualquier niño, sobre todo en el que proviene de un entorno careciente.
Aunque parezca mentira, en Europa Central se cuecen las mismas habas que en Latinoamérica. O bastante parecidas. “Hace más de una década que la pobreza y la negligencia afectan particularmente a la infancia”, asegura Susanne Korbmacher. “Los índices que da el gobierno (alemán) no son confiables, mientras que el subdesarrollo cognitivo y emocional es evidente en los sectores más desprotegidos”.
Korbmacher tiene una actitud que se contagia entre los preadolescentes y los adultos que los acompañan. Hoy al mediodía repetirá la experiencia con menores que asisten a un colegio próximo a la Terminal de Ómnibus. La docente considera imprescindible que bailar sea una asignatura regular.

