Las gambetas de Néstor Kirchner
El ex presidente evitó la catarata de reclamos de los mandatarios provinciales. Julián Cañas.
Los mozos tuvieron que correr las carpetas con documentación y apuntes que los gobernadores habían llevado para ubicar las bandejas con empanadas sobre la amplia mesa de mármol negro. Luego de una hora y media de expectativa, el anfitrión, el salteño Juan Manuel Urtubey, confirmó lo que la larga espera había hecho madurar: Néstor Kirchner no asistiría a la reunión en la Casa de Salta en Capital Federal.
Así, el ex presidente evitó la catarata de reclamos de los mandatarios provinciales.
En su inseparable sobre de cuero negro, Juan Schiaretti portaba datos para fundar su posición: antes que hablar de un nuevo reparto de los fondos, la Nación debería refinanciar a 30 años las deudas de las provincias, que este año deben pagar 12 mil millones de pesos al poder central.
Cada mandatario -todos enrolados en el kirchnerismo, salvo Schiaretti- llevó sus apuntes con reclamos de las deudas que la Nación tiene con sus administraciones. Muchas son promesas de la gestión de Kirchner.
Esta situación llegó a oídos del ex presidente, quien prefirió hacer una gambeta corta y, en lugar de dirigirse al microcentro porteño donde está la Casa de Salta, enfiló hacia la calle Azopardo, donde se encuentra la Confederación General del Trabajo (CGT).
Allí lo aguardaba un clima sin hostilidad ni reclamos, en un acto con liturgia peronista. La ovación con la cual fue recibido convenció al santacruceño de que había hecho lo correcto.
Ningún gobernador apuesta un centavo a que en este momento se pueda consensuar una nueva ley de coparticipación. Lejos de los micrófonos, mencionan ambiciones acotadas: refinanciación de deudas a largo plazo y que la Nación acepte repartir una parte del excedente anual de la recaudación.
Al Gobierno le conviene esta postura. Es funcional a su necesidad de no discutir ahora otro mecanismo de reparto. Además, con el apoyo de las provincias podrá amortiguar el costo político, de lo que puede ser un seguro veto a la nueva ley del impuesto al cheque, si es que es aprobada en Diputados.
En los pasillos de la Casa de Salta, también se coló la cuestión política: la mayoría de los gobernadores que tienen la posibilidad de ser reelegidos adelantarán los comicios, para no quedar atrapados en la campaña presidencial.
Nadie quiere quedar pegado a la presión de los K. Schiaretti escuchó en silencio. No quiere ni pensar en elecciones, aunque muchos peronistas cordobeses ya hacen ruido con las urnas.

