La percepción de los gremios universitarios
En 25 de las 40 universidades nacionales, los gremios docentes de base no están conformes con el aumento otorgado recientemente por el Gobierno nacional. Juan Carlos Carranza.
Por distintas razones, políticas, ideológicas y hasta partidarias, los gremios que nuclean a los docentes universitarios tienen percepciones bien distintas, en particular de los aumentos salariales otorgados recientemente por el Gobierno nacional y en general de los incrementos presupuestarios de las universidades en los últimos años.
Mientras la conducción de Conadu considera que el acuerdo alcanzado para los docentes de los colegios preuniversitarios es uno de los mejores en todo el país, la mayoría de los establecimientos del nivel medio que dependen de las universidades nacionales tuvieron un 95 por ciento de acatamiento de los paros.
De las 40 universidades nacionales que hay en el país, en 25 casas de estudios los gremios de base están mostrando su disconformidad con el acuerdo salarial que ya firmaron Conadu y Fedun (Federación de Docentes Universitarios).
El otro gremio fuerte de los profesores, Conadu Histórica, cumplió ayer su segundo día de paro y recién la semana que viene decidirá si acepta la propuesta.
A cambio de poco. Según la Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación, el presupuesto de las universidades públicas argentinas creció más de cinco veces en el período 2003-2010.
La cifra del Presupuesto Universitario 2010 representa el 3,86 por ciento del gasto total de la Nación y es el más alto de los últimos 15 años.La mayoría de los gremios docentes lo admite y no por eso se dice que son kirchneristas. La realidad de los números es irrefutable, más allá de que se discuta si aún así no alcanza para satisfacer las necesidades de los universitarios o que los aumentos partieron de la base magra que arrastraron los presupuestos universitarios de la década de 1990.
Otro dato, no menor, es que el 95 por ciento de los fondos destinados a las casas de estudios va a parar a los bolsillos de sus trabajadores, docentes y no docentes.
Desde esta perspectiva, la recuperación de los salarios en las universidades experimentó un fuerte repunte en los últimos siete años. La distorsión que se observa es que el cargo más frecuente en las casas de estudios es el de profesor de dedicación simple. Históricamente, eso se corrigió otorgando dos cargos a cada profesor para conformar un salario más digno.
Pero lo que no pueden decir los universitarios es que, salvo las evaluaciones a carreras concretas que realiza la Coneau (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria), los gobiernos nacionales les hayan exigido a las universidades resultados de sus acciones. Si bien el compromiso de calidad es una meta esencial para las casas de estudios, el incremento de los fondos no ha tenido hasta ahora esaobligación.

