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La clave: liderar el negocio de la abundancia

El hermetismo tenía su lógica en un mercado donde la información era escasa y se distribuía lentamente, pero hoy perdió sentido.

27 de marzo de 2010 a las 12:00 a. m.
Hugo Pardo Kuklinski (especial) *
La clave: liderar el negocio de la abundancia

En Wired Magazine de marzo, Steven Levy hace una radiografía sobre el funcionamiento del algoritmo de Google. Analiza los próximos pasos para hacer un motor de búsqueda aún más inteligente de lo que es hoy, y no perder el liderazgo de mercado. El artículo señala que Google introducirá en el corto plazo más de 500 mejoras a su algoritmo. Su último avance fue la incorporación en diciembre pasado de la búsqueda en tiempo real. Las conversaciones en Twitter y en blogs son las más beneficiadas de esta nueva herramienta.

El próximo objetivo de la búsqueda en tiempo real es incorporar información más compleja, como cambios de vuelos y otros datos que se gestionan al instante y hoy son invisibles a los buscadores. En la obtención de esta información es donde el buscador Bing (de Microsoft) intenta diferenciarse de Google, pero no es suficiente.

El caso es que mientras seguimos hablando de la Web semántica imaginada por Tim Berners-Lee, Google ya está trabajando hace tiempo en ella, comparando y asociando significados y no palabras.

Desde sus orígenes en la Universidad de Stanford en 1997, Google ha expandido su lema: "Organizar la información del mundo" y se ha superado a sí mismo, transformando también la organización empresarial de comienzos del siglo 21 hacia un modelo distribuido. Y allí es donde Google más me seduce.

En mi último libro Geekonomía. Un radar para producir en el postdigitalismo (2010), dedico una atención considerable al fenómeno Google. En él analizo el trabajo de Jeff Jarvis (2009), quien estudia a fondo la estrategia distribuida de Google y sus exitosos resultados.

Según el autor, en la década de 1990, empresas como Yahoo! y AOL pensaron que, como eran propietarios de los contenidos y los canales de distribución, podían controlar el consumo de los clientes, las relaciones entre ellos y sobre todo su atención.

Google se posicionó alrededor del algoritmo de búsqueda (su producto estrella) sin diseñar un portal, sino una plataforma distribuida en la Red a través de sus aplicaciones complementarias y con su Google AdSense y Adwords a la cabeza de los beneficios económicos.

La experiencia de Google demuestra que las empresas pueden crear más valor operando como redes abiertas, favoreciendo la generación de más conexiones, en vez de crear núcleos cerrados por temor a la competencia.

El hermetismo tenía su lógica en un mercado donde la información era escasa y se distribuía lentamente, pero hoy perdió sentido.

La ficticia economía de la escasez está quedando atrás. Con su modelo de empresa y con sus decenas de aplicaciones gratuitas, Google creó un modelo de negocio basado en la administración y gestión de la abundancia. Y aunque muchos crean que es un fiasco, Google Wave (o el producto que se derive de allí) está destinado a convertirse en el formato superador de las redes sociales, unificando el aspecto lúdico con el profesional.

A pesar del modelo de gratuidad y de las decenas de aplicaciones productivas que ofrece, el credo fundacional de Google: "No hacer el mal", es cuestionado. Su tamaño y ambición generan desconfianza sobre su reputación de altruismo.

El efecto de red de la empresa crea productos interrelacionados cada vez más útiles para el usuario y destruye la competencia, fomentando un tipo de monopolio meritocrático. Quienes no ven la faceta del mérito en su posición privilegiada, acusan a Google de utilizar su algoritmo de búsqueda para posicionar mejor sus propios productos. Pero los monopolios suelen ser impuestos política y económicamente, y éste no es el caso de Google, que sigue siendo el mejor espacio en la Red donde encontrar información.

Estamos hace tiempo esperando que la competencia nos ofrezca herramientas de mayor productividad e innovación que las que ofrece Google. Si así lo hacen, los usuarios recompensarán dicho esfuerzo. Mientras tanto, todos bebemos sedientos el GoogleJuice.