Esos señores "vertiginosos"
Hace cien años, “La Voz” ya advertía sobre el caos del tránsito urbano.
La reglamentación de tráfico. Su falta de cumplimiento. Más de una vez hemos señalado la sentida necesidad de una reglamentación del tráfico, que asegure el libre tránsito por las calles de la ciudad. El asunto ocupa la atención de los señores miembros del Concejo Deliberante, los que sancionaron una ordenanza al respecto que, en diversas ocasiones, ha sido ampliada.
Pero es el caso que las disposiciones de tales ordenanzas y decretos nunca se pusieron en vigencia al parecer y así vemos, que la Plaza General Paz, en las tardes de días festivos, está convertida en una pista en la cual los señores automovilistas, ciclistas, etc. dejándose llevar por impulsos vertiginosos, imprimen a sus máquinas velocidades temerarias que ponen en serio peligro a los transeúntes. El señor subintendente de policía debe adoptar las medidas del caso, a fin de que estos señores vertiginosos sean en los sucesivo más moderados o, en su defecto, sufran las consecuencias que establecen las ordenanzas y decretos arriba citados.
Si ellos andan buscando modificarse el sistema óseo que vayan a romperse los huesos donde, por lo menos, no pongan en graves riesgos los huesos ajenos.
Nota publicada en La Voz del Interior, en octubre de 1910

