El retorno del Congreso
Que la Cámara de Diputados y el Senado de la Nación hayan debatido y decidido sobre cuestiones fundamentales constituye un freno al autoritarismo y el hegemonismo.
Que ambas cámaras del Congreso Nacional se hayan reunido para debatir y resolver sobre cuestiones fundamentales para el país, con la asistencia de legisladores de todos los bloques y con quórum, constituye un avance institucional que debe ser apreciado en su justa dimensión.
Para un observador extranjero, no habría motivo alguno para el asombro, ya que lo normal es que el Parlamento se reúna, trabaje en comisiones y discuta y apruebe o rechace proyectos de ley en sesiones plenarias. Pero la Argentina no es un país normal; menos en lo que hace a la estabilidad de las instituciones. El Congreso estuvo virtualmente parado durante cinco semanas. Y no porque no hubiera problemas que tratar, sino por la reiterada práctica oficialista de no dar quórum cuando temía un resultado adverso.
Incluso hubo legisladores que denunciaron un "golpe contra el Congreso" por parte del gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner quien, tras perder la mayoría parlamentaria después de las elecciones legislativas del año pasado, eligió el camino de apurar la sanción de leyes durante el lapso que se produjo entre los comicios y la asunción de los nuevos parlamentarios. Ahora, amenaza gobernar con decretos de necesidad y urgencia (DNU) y vetar las leyes aprobadas por el Congreso. Fue lo que pasó, por caso, con los famosos decretos referidos al uso de reservas del Banco Central y al relevo de autoridades de esa institución.
Por ello, que la Cámara de Diputados haya sesionado en plenario entre el martes y el miércoles últimos, y que haya decidido declarar nulo el DNU sobre las reservas por 140 votos contra 93, merece destacarse y valorarse, porque renueva -aunque de manera leve- las esperanzas de la ciudadanía.
Horas después de la sesión de los diputados, se reunió el Senado, que decidió por un voto de diferencia (35 a 34), aprobar la designación de Mercedes Marcó del Pont al frente del Banco Central. El senador y ex presidente Carlos Menem se abstuvo, aunque en su intervención destacó las cualidades de quien completará hasta setiembre el período de Martín Redrado.
Además, hubo una senadora kirchnerista que, en un gesto solitario, se sentó en su banca y dio quórum, lo que obligó al resto de su bloque a bajar al recinto y dar la discusión. Pero, más allá de esas maniobras y triquiñuelas, lo cierto es que el Senado se pronunció sobre el tema y, después de largas horas de debate, lo hizo también sobre una cuestión más importante -la modificación del reparto del impuesto al cheque-, que merece una consideración en particular.
Pero lo que en principio debe destacarse es la vuelta del Congreso, al que el Gobierno nacional quiso desconocer y acallar. Lo que resulta muy positivo, por cierto, para la democracia y el republicanismo argentinos.

