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El Judicial es, en esencia, un poder conservador

Gran parte de la sociedad ve el proyecto del diputado Rossi como una amenza a la independencia de la Justicia.

16 de marzo de 2010 a las 12:00 a. m.
Gustavo Viramonte Otero (Abogado)
El Judicial es, en esencia, un poder conservador

Frente al trascendido de un proyecto del diputado nacional Alejandro Rossi (Frente para la Victoria-Santa Fe), tendiente a investigar a los jueces para determinar la estructura corporativa y conservadora de este poder del Estado, y la necesidad de democratizarlo, gran parte de la sociedad ve con preocupación la iniciativa, ya que puede tratarse de una forma solapada de interferir en la independencia de la Justicia. Es necesario recordar algunas características que son propias del Poder Judicial. En primer lugar, es un poder profesional, ya que está integrado por egresados universitarios: abogados. No es un poder electivo, sino selectivo. Su estructura es jerárquica y piramidal. Todo ello hace -sin duda- que sea el más conservador de los tres poderes, lo que para algunos parece ser negativo, cuando en realidad, y dado la delicada función que le compete, debe considerarse una virtud. Los tres poderes del Estado, en su juego armónico de competencias, desarrollan funciones específicas en el marco señalado por la Constitución, que son bien conocidos: al Ejecutivo, le corresponde una función administrativa; al Legislativo, eminentemente política, la legislación, y al Judicial decir el derecho, ejercer la jurisdicción. Mientras el Ejecutivo y el Legislativo desarrollan la actividad política dentro de lo agonal, el judicial debe hacerlo dentro de lo arquitectónico. Y es allí donde su talante conservador debe considerarse un rasgo positivo, toda vez que la función que desempeña -la de juzgar a sus semejantes- necesita de la ponderación y mesura que surge de los espíritus serenos y no de la lucha política agonal, muy rica y creativa en otras funciones, pero poco recomendable a la hora de juzgar. El Poder Judicial, en su condición de intérprete final de la Constitución Nacional, debe mantenerse alejado de la contienda política, a fin de garantizar que esta delicada atribución no se vea sospechada de parcialidad ideológica alguna y genere desconfianza respecto de la transparencia de sus actos. No debemos olvidar que en nuestro sistema institucional, la supremacía constitucional está garantizada por el Poder Judicial. Siempre será el más conservador de los poderes, sin que ello deba interpretarse como un defecto sino -en todo caso- como una virtud y garantía de un correcto desempeño de su función.