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Dos asesinatos en las calles de Córdoba

Ambos crímenes se produjeron en la madrugada de ayer.

17 de marzo de 2010 a las 12:00 a. m.
Francisco Guillermo Panero
Dos asesinatos en las calles de Córdoba
Charco de sangre. Carlos Alberto Mukkaber apareció agonizando sobre el asfalto (Hugo Allende/LaVoz).

Eran las 4.30 de la madrugada y un cuerpo yacía sobre el asfalto, en medio de un charco de sangre. Los vecinos de barrio Talleres Oeste salieron y se encontraron con Carlos Alberto Mukkaber con un hálito de vida, soportando un corte en la garganta y dos heridas profundas en el pecho. Los brazos del changarín, querido por todos, también tenían cortes, como si hubieran tratado de frenar las estocadas del agresor. No hubo tiempo de que llegara ningún servicio de emergencia. Antes de eso el changarín de 55 años estaba muerto.

Para dilucidar el misterio de ese extraño crimen, los vecinos no tuvieron más que decir que Mukkaber era un muy buen hombre. La Policía no encontró en las primeras horas de ayer ninguna pista firme.

“Era una persona excelentísima”, dijo Claudia, una vecina del pasaje de modestas viviendas donde residen varias familias. La mujer comentó que Carlos tenía una hermana melliza a quien visitaba en un geriátrico.

En su vivienda de Puerto Rico 1827 no había nada raro. Ni desorden, ni objetos faltantes ni signos de robo. Aparentemente, la pelea o el ataque fue en el exterior, directamente en la calle.

"Era una excelente persona", coincidió Elena Castillo, quien agregó que el fallecido le prestaba el lugar para vivir.Carlos era changarín y hacía diversos trabajos en el barrio, incluidas tareas de albañilería. Nadie en Talleres Oeste podía ayer decir nada en contra de él, sólo elogios.

Los móviles policiales del Distrito 7 llegaron cuando Mukkaber había muerto. Si bien en principio se caratuló el hecho como muerte de “etiología dudosa”, no tardó mucho en cambiarse a “homicidio”, a juzgar por los indicios encontrados.

Sin muchas pistas. El comisario mayor Dardo Castro, jefe de Protección de las Personas, confirmó el homicidio y la gravedad de las heridas que le provocaron la muerte.

“Era un changarín del que los vecinos tienen buenos comentarios. Era oriundo de Buenos Aires, pero hace muchos años que estaba acá”, dijo el comisario Castro.

A la hipótesis de un asalto en la vía pública, tomada en principio como muy probable, se contrapuso el hallazgo de rastros de sangre a 20 metros del cadáver. El reguero rojo llegaba a inmediaciones de la casa, lo que abonaría la posibilidad de que el asesino haya estado en el interior de la vivienda.

Pero a la víctima no le faltaba nada ni en sus ropas ni en su casa. “No descartamos un robo, pero estamos viendo las ‘juntas’ (relaciones)”, confesó anoche el funcionario policial.

El jefe policial admitió que no es fácil evaluar una hipótesis con un hombre de vida muy “normal”, cuyo “único defecto era juntarse a tomar un vino con amigos”.

Además, Mukkaber era una persona de muy poco dinero, jornalero, y que sólo ganaba para vivir el día a día.

Prófugo detenidoLa Policía allanó ayer un domicilio de barrio San Roque y detuvo a Sergio Argüello (24) como supuesto partícipe necesario del crimen de Franco Oviedo (22), ocurrido  el 12 de noviembre de 2009. Argüello habría acompañado a Maximiliano Espíndola (26), detenido en febrero pasado como supuesto autor material del asesinato.