Crecimiento exponencial
La carrera hacia las elecciones presidenciales colombianas del próximo 30 de mayo está cargada de sorpresas. Marcelo Taborda.
La carrera hacia las elecciones presidenciales colombianas del próximo 30 de mayo está cargada de sorpresas. Arrancó diferente cuando un fallo de la Corte electoral le cerró el paso al referéndum con el cual el actual presidente, Álvaro Uribe Vélez, buscaba lo que ningún mandatario de ese país había intentado: la re-reelección. Siguió extraña cuando los comicios parlamentarios en los que también realizaba sus primarias el Partido Conservador se vieron teñidos por denuncias de irregularidades y consagraron en esa fuerza aliada al gobierno a Noemí Sanín, en desmedro de Andrés Felipe Arias (apodado "Uribito"), quien había adelantado un explícito respaldo electoral o acaso una alianza con el ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos.
Por entonces, Santos aparecía como amplio favorito y la incógnita a develar era si el abanderado del "Partido de la U" podría imponerse con mayoría propia el mes próximo o necesitaría del balotaje de junio.
Sin embargo, todas las conjeturas y vaticinios de analistas de hace tres semanas parecieron hacerse añicos tras los números difundidos por sondeos realizados en los últimos días, que catapultaron a quien fuera dos veces alcalde de Bogotá, Aurelijius Rutenis Antanas Mockus Sivickas, a un inesperado liderazgo.
El crecimiento de este profesor, matemático y filósofo de 58 años, de origen lituano, ha sido exponencial desde que arrancó en el octavo puesto entre los "presidenciables", saltó al segundo detrás de Santos hace unos 10 días y acaba de superar al candidato oficialista con claridad en la intención de voto de un electorado apático.
"Soy un duro limpio", "Quiero que nos curemos de la ilegalidad" o "Soy pedagogo y la idea de que alguien es irremediable, la rechazo", son algunas de las frases que Mockus ha acuñado y repetido en lo que va de esta atípica campaña colombiana, en la que nada parece resuelto.
Algunas de sus afirmaciones fueron en respuesta a las críticas que desde el propio Uribe o sectores oficialistas realizan a este personaje excéntrico y comunicador efectista, que fue nominado por el Partido Verde tras una interna con otros tres ex alcaldes "notables" de Bogotá y Medellín.
De derecha a izquierda. Encasillar a Mockus no es fácil, como tampoco imaginar en funciones de jefe de Estado a quien alguna vez se disfrazó de superhéroe para una campaña de higiene urbana o se bajó los pantalones y mostró su trasero a estudiantes que le impedían hablar en un acto en la universidad de la que fue rector.
Conocedor de la popularidad con la que contaba Uribe, Mockus promete no destruir lo que construyó el presidente saliente, pero matiza su mensaje proponiendo "legalidad democrática", en lugar de la "seguridad democrática" actual.
A pesar de algunas apariencias de outsider , Mockus tiene una larga carrera política y éste será su tercer intento por llegar a la Casa de Nariño, a lo que se suma una candidatura como vice de Sanín, quien podría darle decisivos votos de apoyo conservador, en una eventual segunda vuelta.
Más cerca de la derecha que del centro, Mockus -quien días atrás reveló que padece el mal de Parkinson en una fase inicial- ha recibido en las últimas horas duros embates por expresar "admiración y respeto" por el presidente venezolano Hugo Chávez, casi al mismo tiempo en que éste afirmaba que un triunfo de Santos en Colombia puede agitar vientos de guerra en la región.
Con un hábil manejo de mensajes a través de los nuevos medios, Mockus se ha instalado en el centro de la escena y se abre un impensado mes de cuenta regresiva.

