Buscan enterramientos clandestinos cerca del Aeropuerto
Se realizan tareas previas en un pozo donde podría haber restos de desaparecidos.
La Secretaría de Derechos Humanos del Juzgado Federal N° 3 comunicó, al filo del mediodía, a distintas partes involucradas en juicios por crímenes de lesa humanidad que el próximo lunes se realizarán trabajos exploratorios en un pozo ubicado cerca del Aeropuerto, en procura de enterramientos clandestinos.
La búsqueda de posibles víctimas del terrorismo de Estado se efectuará en el marco de una causa referida exclusivamente a los “enterramientos clandestinos”, en la que por el momento no tiene imputados.
El abogado de Hijos, Martín Fresneda, dijo a La Voz que el Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf) realizará el lunes desde las 10 exploraciones en un predio, donde existe además un pozo de agua, ubicado a la altura del kilómetro 22 de la ruta E-53.
A su vez, la tarea de hacer los pozos fue encomendada a la consultora Ingeniería de Trabajos Mediterránea. Los técnicos verificarán el estado de las excavaciones y realizarán las mediciones correspondientes.
“No sabemos si puede haber cuerpos y de quiénes”, dijo, cauto, Fresneda.
En ese pozo de agua, de unos 70 metros de profundidad, se estima que podrían haber sido depositados los restos de otros detenidos, según relató ante el Tribunal Federal Nº1 el ex guardia del Chalé de Hidráulica del D2, Roque Ramón Calderón, testigo que habría presenciado el crimen del subcomisario Ricardo Albareda (ver "He visto matar a mucha gente", 28/10/09).
Por el brutal asesinato de Albareda, el genocida Luciano Benjamín Menéndez fue condenado el año pasado a su tercera prisión perpetua, además de penas para otros ex policías (ver Tercera perpetua para Menéndez y absuelven a Calixto Flores, 11/12/09).
Durante su testimonio, Calderón dijo que escuchó al ex policía Américo Pedro Romano y otros oficiales hablar sobre el traslado de dos prostitutas al pozo de agua la misma noche del crimen de Albareda.
"Habían matado a muchos esa noche, (inclusive) a dos prostitutas", señaló Calderón. Indicó que en ese relato entre los policías se mencionó que los cuerpos de las mujeres habían sido llevados a un pozo de agua ubicado en la ruta E-53 a la altura del kilómetro 22. Pero Calderón señaló que aparentemente un lugareño escuchó gritos de una mujer, tras lo cual dio aviso a la Policía.
Irritado, siempre según la versión de Calderón, un policía cuestionó a sus subalternos por no haber cumplido la “tarea”: “Esta hija de puta (por una de las prostitutas) revivió, no la mataron bien”.
Calderón afirmó que nunca vio durante tres semanas seguidas a los mismos detenidos, cuyos destinos le hacían presumir lo peor.

