Autopista a Bell Ville: yuyos, postes caídos y guardarrails rotos
Sin peaje, el mantenimiento está a cargo de Vialidad Nacional.
Villa María. Con la promesa de quedar totalmente habilitada entre Córdoba y Rosario antes de fin de año, la autopista que unirá a las dos principales ciudades del interior del país no presenta el estado más reluciente. No se cobra peaje –aunque está en estudio– y el mantenimiento está a cargo de Vialidad Nacional.
Sin acusar problemas graves para la circulación de vehículos, en distintos tramos del trayecto abierto al tránsito presenta un aspecto más que descuidado, con altos yuyales que tapan señales, guardarrails destruidos y postes de luz caídos. Es al menos lo que puede verse en el tramo entre James Craik y Villa María, con apenas dos años y medio de uso.
En el kilómetro 595, el acceso a la localidad de James Craik es uno de los más abandonados. Los matorrales dificultan la visión en el tránsito para quienes desean ingresar a la autopista desde el camino que viene de Colazo. La falta de mantenimiento de banquinas hace que los yuyales tapen parcialmente algunas señales. Esto dificulta aún más la visión, sobre todo en los tramos donde la banquina es muy estrecha y con una fuerte y peligrosa pendiente lateral.
Entre los kilómetros 584 y 600 puede contarse media docena de puntos en los que el guardarrail destruido sigue sin reponerse. Se trata de zonas rectas, por lo que se vuelve llamativo que estos elementos protectores aparezcan embestidos de esta manera.
En accesos como el de Oliva, situado en el kilómetro 611, varios postes de iluminación aparecen caídos o sin las lámparas respectivas.
Hacia el sudeste, en el último tramo habilitado hasta ahora, entre Ballesteros y Bell Ville, puede verse que los matorrales abundan y comienzan a tapar señales recién colocadas.
La autopista Córdoba-Rosario todavía no se terminó y en algunos tramos ya parece una ruta abandonada y vetusta.

