Un servicio ausente cuando más se necesita
Esta es la época que debe encontrar al consumidor más protegido, con campañas previas, con consejos que ayuden en situaciones de riesgo y con la posibilidad de brindar acogida a sus reclamos.
Los meses de diciembre y enero son sinónimos de consumo. El primero, por los regalos y las fiestas. El segundo, por el turismo. También la presencia del aguinaldo es un aliciente que nos lleva a los consumidores a realizar compras o contratar servicios con un poco menos de prudencia, impulsados por ese clima especial donde se relaja la disciplina mantenida durante el resto del año (Consumidores, sin defensa durante enero).
Compramos, contratamos, pero la felicidad se termina cuando el costoso equipo celular que obsequiamos a un ser querido no funciona o la casita soñada que alquilamos por Internet en las sierras resultó ser una prefabricada ofrecida con imágenes maquilladas con Photoshop.
Por eso, es la época que debe encontrar al consumidor más protegido, con campañas educativas previas con consejos que ayuden en las situaciones de riesgo y con la posibilidad de brindar acogida a sus reclamos cuando el conflicto se encuentra instalado y debe ser resuelto aplicando la ley.
Las reparticiones públicas cumplen eficazmente ese rol durante el año y cada vez son más los consumidores que concurren a ellas para que se reconozcan sus derechos. Pero resulta especialmente necesario que esa presencia estatal no se diluya en los meses de estío. Controlar que los precios estén correctamente exhibidos, las publicidades no resulten engañosas y los contratos se cumplan es tarea que no puede interrumpirse porque significa dejar a los consumidores sin protección.
Los municipios de localidades turísticas y la Dirección de Defensa del Consumidor provincial son responsables de brindar ese servicio a quienes eligen disfrutar de Córdoba, con atención personalizada para que sus reclamos se resuelvan sin dilaciones.
*Especialista en derechos del consumidor

