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Comer y beber

Paseo gastronómico. Dónde comer muy bien en Copina, a apenas una hora de Córdoba

La experiencia se potencia con el paisaje y con la sensación de descubrir lugares donde el tiempo parece ir más lento.

29 de enero de 2026, 17:59
Dónde comer muy bien en Copina, a apenas una hora de Córdoba
El bife de chorizo a la manteca con papas a la española de Posada Las Vertientes (La Voz).

Copina es uno de esos pueblos que quedaron suspendidos en el tiempo. Antiguo paso del viejo camino de las Altas Cumbres, hoy sobrevive más como paisaje que como destino: un puñado de casas, historia serrana y un camino pintoresco.

Los puentes colgantes convocan a caminantes, a ciclistas y a aventureros en camioneta. Está apenas a una hora de Córdoba, pero parece bastante más lejos.

Allí hay sólo un par de opciones para sentarse a la mesa. Nosotros elegimos Posada Las Vertientes, y la sensación al cruzar la puerta fue inmediata: es como entrar en una dimensión del pasado.

La música –de época– suave, la acústica amaderada, los grandes ventanales que se abren hacia las montañas, todo invita a bajar un cambio y a dejar que el entorno haga su trabajo.

Posada Las Vertientes, a apenas una hora de Córdoba. (La Voz)
Posada Las Vertientes, a apenas una hora de Córdoba. (La Voz) (la voz)

Bife de chorizo

La atención corre por cuenta de sus dueños, un detalle que siempre suma y que acá se traduce en tiempos relajados y en platos bien explicados. Por lo que se ve, también sirven desayunos y meriendas.

De aperitivo la casa invita pan casero, escabeche de berenjenas y un dip cremoso.

Para empezar, un bife de chorizo a la manteca de tomillo ($ 23 mil), servido a punto justo: caramelizado por fuera, jugoso por dentro, sabroso y con un dejo herbáceo que se queda en el paladar.

Se acompañó con papas fritas españolas, crocantes y bien doradas.

Sorrentinos de cordero en Posada Las Vertientes. (La Voz)
Sorrentinos de cordero en Posada Las Vertientes. (La Voz) (la voz)

Pasta

El segundo plato fue uno de esos que justifican el viaje: sorrentinos de cordero ($ 23 mil), con una masa suave pero firme, sabrosa, y un relleno expresivo, intenso, sin timideces.

La salsa mixta terminó de redondear un plato realmente delicioso, de esos que obligan a hacer una pausa entre bocado y bocado.

Baño y postre

Antes del postre, el clásico chequeo al baño: limpio, bien equipado, aunque mixto, un detalle que resta algo de privacidad pero no empaña la experiencia.

El final fue otra grata sorpresa: torta de tomate ($ 10 mil). Muy grande, para dos o tres, con bizcochuelo de tomate, crema montada, reducción dulce del mismo fruto, ganache de chocolate y semillas de amapola.

Un postre original, equilibrado y muy bien ejecutado, que confirma que la cocina acá no se queda en lo obvio.

En definitiva, un gran paseo gastronómico que se potencia con el paisaje y con esa sensación tan buscada de descubrir lugares donde el tiempo parece ir más lento.

Copina sigue ahí, silenciosa, y Posada Las Vertientes es una muy buena excusa para volver a visitarla.

Torta de tomate en Posada Las Vertientes. (La Voz).
Torta de tomate en Posada Las Vertientes. (La Voz). (la voz)

Posada Las Vertientes

Calificación: muy bueno.

Vieja ruta 14 s/n, km 73, Copina.

Abierto de martes a domingos.

Teléfono (03541) 156-12106.

Efectivo y tarjetas (con 10% de recargo con crédito).