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Comer y beber

Tendencias. Café de especialidad: un lujo accesible que no se toma vacaciones de verano

¿La gente se anima a los fríos? ¿Con qué se acompañan? ¿Hay pastelería de verano?

09 de enero de 2026, 14:01
Café de especialidad: un lujo accesible que no se toma vacaciones de verano
Café de especialidad, versión verano.

El café de especialidad es, probablemente, la tendencia gastronómica más sostenida de los últimos años en Córdoba.

Creció, se diversificó y se volvió cotidiano. Y hay una razón clave: es un lujo accesible. No rompe el bolsillo, permite darse un gusto diario y genera experiencia.

La pregunta es inevitable cuando sube la temperatura: ¿qué pasa en verano? ¿La gente abandona el café caliente o se anima a los fríos? ¿Y con qué se acompaña la taza cuando el calor aprieta? ¿Existe la pastelería de verano?

La respuesta corta: el café no se deja. Está lleno de hielo, cítricos, caramelo, coco… y algo cambia en la pastelería.

Café de especialidad, versión verano.
Café de especialidad, versión verano. (La Voz.)

Cafés fríos

Los datos que aportan los referentes muestran una escena clara: en verano crece fuerte el consumo de café frío, pero el caliente no desaparece.

En Qala Café (Costanera Illia 1245, Carlos Paz), por ejemplo, estiman que en enero un 40% de los cafés salen fríos, ya sea con hielo o en versión frappuccino.

En Cuoca Rico y Chulo (Rondeau 452, Nueva Córdoba), en días de calor intenso, el consumo de café frío llega al 80%. En Bron Café (Achával Rodríguez 357), el panorama es más conservador: 70% caliente y 30% frío, aunque reconocen que cada vez más clientes se animan a probar.

En Brunchería (Achával Rodríguez 244) lo explican sin vueltas: el “espresso tonic” fue la puerta de entrada. Hoy la gente pide “el café que le gusta, pero frío”, incluso el flat white o el americano.

Clásicos

Más allá de las modas, hay algunos cafés fríos que ya son clásicos de verano:

Espresso Tonic: espresso con agua tónica (a veces cítricos). Refrescante, amargo y liviano. La bandera.

Iced Caramel Latte: espresso, leche, hielo y caramelo (muchas veces casero).

Frappuccino de dulce de leche: café, leche, hielo, helado, salsa y crema. Goloso total.

También aparecen versiones más personales y creativas: en Cuoca, el “Coco Latte” (leche de coco, mousse de café y coco tostado) o el “Ice Tiramisú”, con espuma de mascarpone y vainillas “keto”. En Bron, el americano frío con jugo de naranja suma adeptos.

El hilo conductor es claro: en verano café hay. Cambia la forma, no el ritual.

Café de especialidad, versión verano (La Brunchería).
Café de especialidad, versión verano (La Brunchería). (La Voz.)

Pastelería y panadería

¿Y con qué se acompaña el café frío? Acá está la otra gran transformación del verano. Las medialunas y croissants siguen firmes, nadie las destrona, pero ya no están solas.

En Brunchería, los laminados son protagonistas y la vedete es la danesa con fruta y crema pastelera. En Qala, junto a la medialuna de manteca aparecen el chipá, el avocado toast y el criollo cordobés.

Bron Café confirma la tendencia: en verano se piden más opciones saladas, como escones de parmesano, bruschettas o sándwiches. Y en Cuoca, los tostados (comunes y keto) y la pastelería saludable acompañan al café frío sin empalagar.

Sin vacaciones

El café de especialidad en Córdoba no se toma vacaciones. En verano se reinventa: se enfría, se aromatiza, se vuelve más fresco y se acompaña distinto.

El café caliente resiste, pero los fríos ganan terreno con identidad propia. Y la pastelería acompaña el clima: menos pesadez, más frescura, más salado.

El lujo accesible sigue ahí. Solo que ahora, muchas veces, viene con hielo.