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En Brasil, la baja inflación sigue como prioridad

Se demostró que Brasil sigue siendo independiente en el manejo de la política monetaria frente a las presiones del gobierno de turno. Marina Dal Poggetto

23 de enero de 2011 a las 12:02 a. m.
Marina Dal Poggetto*
En Brasil, la baja inflación sigue como prioridad

El cambio en la cúpula del Banco Central de Brasil gestado por el nuevo gobierno, en un contexto de fuertes presiones para limitar la revaluación del real en relación al dólar, había generado expectativas respecto al giro en las prioridades de gestión monetaria. Estas expectativas se disiparon la semana pasada cuando en un solo movimiento el Banco Central de Brasil decidió subir la tasa de referencia medio punto porcentual(de 10,75 a 11,25 por ciento) luegode un impasse de cinco meses. Y es que si bien los aumentos de precios generados por un fuerte crecimiento de la economía y un envión adicional –no menor– de los precios de las materias primas a nivel global, empezaban a poner en peligro el cumplimiento de las metas de inflación y justificaban un enfriamiento de la política monetaria, un movimiento en este sentido generaría un impulso adicional al ingreso de capitales y consecuentemente mayores presiones a la apreciación del real (hoy en 1,67 reales por dólar). Y es justamente esta tendencia de apreciación de la moneda la que impacta negativamente sobre la competitividad de la industria. Está claro que en el balance de riesgos de la autoridad monetaria, la suba de la inflación por encima del nivel objetivo pesó más que el miedo a una mayor apreciación cambiaria, aun en un entorno político donde la nueva presidenta, Dilma Rousseff, estaría más cómoda con un real más cerca de dos unidades por dólar que de la cotizaciónactual. Este movimiento muestra que el Banco Central de Brasil sigue siendo independiente en el manejo de la política monetaria frente a las presiones del gobierno de turno y también el compromiso de priorizar la estabilidad de precios como condición necesaria para el crecimiento económico de largo plazo. Cabe recordar, que Brasil dejó de ser mercado emergente en abril de 2008 cuando alcanzó el grado de inversión otorgado por las calificadoras de crédito. Este título le ha permitido contar con financiamiento externo a tasas bajas para impulsar el mercado interno a pesar que desde 2008 sus cuentas externas se tornaron negativas (importa más bienes y servicios de lo que exporta). Por ahora, se muestra como un modelo que ha logrado estabilizar la demanda de moneda local independientemente del valor del dólar; un activo preciado para este tipo de economías que han mantenido tasas de inflación muy altas durante más de dos décadas, sin comprometer el crecimiento que en 2010 alcanzó al ocho por ciento, pero que en promedio desde 2004 se ubica en 4,5. El tiempo dirá si el camino elegido fue el mejor, sobre todo cuando las extremadamente favorables condiciones externas muten para estas economías, algo que podría ocurrir cuando se inicie el ciclo de suba en las tasas de la política monetaria en el mundo desarrollado. Nada que vaya a ocurrir en 2011, con economías que arrancan desde muy abajo. Igual, esta vez los colchones son distintos: en Brasil las reservas alcanzan a 285 mil millones de dólares, la deuda externa es de sólo 12 por ciento del PIB y buena parte del ingreso de capitales llegó para quedarse (la Inversión Extranjera Directa alcanzalos 39 mil millones de dólares).

*Directora Estudio Bein & Asociados.