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Educación para crecer

La tasa de desempleo alcanzó un piso del orden del 8% difícil de perforar. María Luz Vera.

31 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
María Luz Vera (Ieral, Fundación Mediterránea)
Educación para crecer

Desde hace dos años, el ritmo de crecimiento del empleo formal ha mermado en relación a la suba de la actividad económica. Mientras que entre 2002 y 2008 el PBI argentino crecía a un ritmo del 8,5 por ciento promedio anual en términos reales, el empleo formal lo hacía al 8,3. En el último año, sin embargo, mientras que el PBI real creció al 9,2 (recuperando en parte la caída de 2009), el empleo formal creció sólo al 2,8 por ciento promedio anual. Esto implica que se necesitan tres puntos de crecimiento del producto por punto de crecimiento en el empleo, cuando en los años post-devaluación dicha relación era 1 a 1. Por eso, la tasa de desempleo alcanzó un piso de alrededor del ocho por ciento en los últimos tres años, difícil de perforar por las características estructurales de la economía argentina. Por un lado, sin inversiones que acompañen el desempeño de la economía se dificulta la creación continua de nuevos puestos de trabajo. El sector industrial, por ejemplo, está trabajando casi al límite de la capacidad instalada y el incremento en su uso crece por encima de la ampliación de dicha capacidad. Las Pyme industriales han salido de la crisis prácticamente sin crear empleo. En el último año además cayó la tasa de subocupación, lo que indicaría que además del aumento del uso de la capacidad instalada en términos del factor capital, se acudió a incrementar el uso del factor trabajo subocupado, sin generar nuevo empleo.Lo paradójico surge al observar la existencia de una demanda laboral insatisfecha por parte de las empresas del país. Según datos del Indec, sobre una muestra estratificada de aproximadamente 2.200 empresas de todo el país, en el primer trimestre de 2011 cerca de cuatro de cada 10 empresas realizaron búsqueda de personal, y el 10,3 por ciento de ellas no consiguieron cubrir el puesto requerido. Esta proporción es incluso superior para muchos de los sectores industriales. Es el caso de la fabricación de metales comunes, maquinaria, equipos y otros productos de metal, agroindustria, fabricación de papel, sustancias químicas y productos de madera, donde la proporción de empresas que no logran cubrir el puesto requerido asciende a un nivel de entre 20 y 30 por ciento. La existencia de una demanda laboral insatisfecha junto a un nivel de desempleo no menor (alrededor de 1,4 millón de desempleados en todo el país), muestra desequilibrios en el mercado laboral difíciles de cerrar. El gran descenso que ha mostrado la tasa de desempleo en los últimos siete años (de 2003 a 2010 cayó en 9,2 puntos), llevaría a pensar que estarían quedando dentro de los desocupados actuales, los individuos con menor nivel de empleabilidad, que no satisfacen los requerimientos empresarios.En este sentido, ¿qué están pidiendo las empresas? El relevamiento del Indec muestra que las mayores vacantes en empresas se encuentran en el área de producción y mantenimiento. Ocho de cada 10 vacantes no cubiertas están relacionadas a esta área. La Federación Argentina de Empresas de Trabajo Temporario (Faett), por su parte, proporciona datos sobre los perfiles profesionales más buscados sobre la base de avisos publicados en los clasificados de distintos diarios de tirada nacional. Esta institución revela que los perfiles más solicitados para cubrir posiciones profesionales de mandos medios son los de producción e ingeniería (60,7 por ciento).Un factor clave detrás de los desfasajes del mercado laboral es el sistema educativo, que debe ser el nexo entre las necesidades de recursos humanos por el sector productivo y la formación de la oferta laboral. Varios factores muestran las fallas de la educación en esto:1) La educación media plantea serias dificultades respecto a su rol en la preparación de los alumnos para el mercado laboral, enfocada en quienes ingresan a la universidad. 2) Existen esfuerzos incipientes por revivir las escuelas medias técnicas, que proveen una preparación más específica para insertarse en el mercado laboral. En 2009 por ejemplo, la proporción de egresados en escuelas técnicas fue inferior al 20 por ciento del total de egresados de nivel medio. Esto podría explicar parte de las vacantes no cubiertas en el sector industrial.3) Se ha observado una profundización de los problemas de cobertura, eficiencia interna y calidad de la educación secundaria en general. Los resultados de pruebas estandarizadas internacionales del operativo Pisa de la Ocde identifican identificar un gran deterioro en la calidad educativa. En la comparación internacional, el país ocupa uno de los últimos puestos del ranking en todas las áreas, por debajo de Chile e incluso de Brasil en capacidades de lectura.4) La educación superior está concentrada en las ciencias sociales y humanidades (60 por ciento de los matriculados). Los estudiantes de ciencias aplicadas (dentro de ellas están las ingenierías), tienen un cuarto en el total de participación y, específicamente, las ingenierías tienen un ínfimo 5,7 por ciento. Esto es lo que contrasta con los perfiles profesionales más buscados.