Avances. La inteligencia artificial entró a los edificios

La IA aparece como una herramienta cada vez más presente en la administración cotidiana: facilita que un reclamo avance, que una respuesta llegue, que un gasto se ordene y que la vida en común dentro del consorcio tenga menos fricción.

22 de julio de 2026 a las 03:42 p. m.
La inteligencia artificial entró a los edificios
Detrás de cada consorcio subyace una estructura compleja: las administraciones coordinan proveedores, pagos, seguros, bancos, mantenimientos, reclamos y urgencias, al mismo tiempo que tratan de dar respuesta a expectativas cada vez más altas de personas acostumbradas a resolver gran parte de su vida desde su smartphone y al instante.

Un ascensor que no funciona, una pérdida de agua que baja por tres pisos, un proveedor que espera autorización para entrar o vecinos que no saben si el pago de expensas impactó correctamente ni cuándo se va a resolver un reclamo perdido entre mensajes, llamados y cadenas eternas de chats son situaciones típicas en un edificio. Durante años, gran parte de la vida cotidiana en esos inmuebles convivió con ese tipo de fricciones como si fueran inevitables: demoras, falta de información, problemas de coordinación y respuestas que muchas veces dependían de que alguien siguiera manualmente cada tema hasta el final.

Bisagra y evolución

Ahora, esa dinámica empieza a cambiar silenciosamente. La inteligencia artificial (IA) comenzó a entrar en la operación diaria de los consorcios y ya se usa para ordenar procesos, acelerar respuestas y reducir parte del desgaste operativo que históricamente sostuvo el funcionamiento de los edificios. Detrás de cada consorcio se erige una estructura compleja: las administraciones coordinan proveedores, pagos, seguros, bancos, mantenimientos, reclamos y urgencias, mientras intentan responder a expectativas cada vez más altas de personas acostumbradas a resolver gran parte de su vida desde el celular y en tiempo real.

Según datos relevados sobre más de 14 mil consorcios y 600 mil hogares en Argentina, gran parte de las administraciones ya utiliza algún tipo de automatización o herramienta basada en inteligencia artificial en su operación cotidiana. El impacto empieza a sentirse, sobre todo en algo muy valorado por los vecinos: la capacidad de respuesta.

La inteligencia artificial comenzó a entrar en la operación diaria de los consorcios y ya se usa para ordenar procesos, acelerar respuestas y reducir desgaste operativo.
La inteligencia artificial comenzó a entrar en la operación diaria de los consorcios y ya se usa para ordenar procesos, acelerar respuestas y reducir desgaste operativo. (La Voz)
"Durante años, gran parte de la administración de edificios funcionó persiguiendo información. El problema era la fragmentación entre chats, e-mails, bancos, planillas y llamados. Cuando eso pasa, cada reclamo, cada pago y cada urgencia exige una reconstrucción manual del flujo de información que consume tiempo y retrasa respuestas”, dijo Albano Laiuppa, director de ConsorcioAbierto.

Ahora, saber si un reclamo fue visto, si un pago ingresó correctamente o si un proveedor ya fue coordinado depende menos de llamados, comprobantes y seguimientos manuales. En edificios donde conviven decenas o cientos de unidades, esa diferencia es clave: puede cambiar la experiencia cotidiana de quienes hasta ahora muchas veces tenían que insistir para obtener información básica.

Evolución en marcha

Parte de la información que antes quedaba repartida entre sistemas empieza a integrarse dentro de un mismo flujo operativo. El próximo paso se vincula a la capacidad de anticipación. Plataformas capaces de detectar desvíos de consumo, identificar patrones de reclamos, advertir problemas recurrentes o recomendar mantenimientos antes de que aparezcan urgencias empiezan a ganar espacio en la administración de edificios. En lugar de actuar cuando el problema ya explotó, la tecnología permite leer señales previas que antes solían quedar escondidas entre grandes volúmenes de información.

Hoy, cualquier vecino puede usar IA para analizar liquidaciones de expensas, auditar presupuestos de proveedores o redactar reclamos precisos en segundos.
Hoy, cualquier vecino puede usar IA para analizar liquidaciones de expensas, auditar presupuestos de proveedores o redactar reclamos precisos en segundos. (La Voz)
"La IA transforma la gestión de edificios desde ambos lados de la mesa. Ya no es sólo una herramienta interna para que las administraciones automaticen procesos, sino un recurso al alcance directo de los copropietarios. Hoy, cualquier vecino puede usar IA para analizar liquidaciones de expensas, auditar presupuestos de proveedores o redactar reclamos precisos en segundos", apuntó Maximiliano Cañete, director ejecutivo (CEO) de Expensas Online.

Esa democratización cambia las reglas del juego. Frente a un propietario hiperinformado y con más herramientas de control, la vieja respuesta informal "lo vemos el mes que viene" ya no tiene margen. Hoy, el administrador necesita estar mucho más preparado, con un criterio técnico y legal riguroso que sostenga cada decisión. Lejos de ser una amenaza, este escenario obliga a jerarquizar la profesión. "La automatización resuelve la urgencia operativa y filtra la comunicación diaria, pero el verdadero diferencial humano pasa por la capacidad estratégica del administrador para liderar con datos y transparencia", remarcó Cañete.

"La IA dejó de ser una tecnología del futuro para convertirse en una herramienta que se integra en la gestión cotidiana del consorcio. Su incorporación no reemplaza el criterio profesional del administrador, sino que permite optimizar procesos, agilizar respuestas y reducir parte del desgaste operativo que históricamente demandó la administración de edificios", afirmó Sebastián Viqueira, vicepresidente de la Cámara de la Propiedad Horizontal (CAPH) Córdoba.

Distintas soluciones de IA ya están siendo utilizadas para mejorar la atención a propietarios e inquilinos, organizar consultas y brindar información de manera más eficiente. En la práctica, cada vez más plataformas de administración incorporan esos recursos, como los bots de respuesta automatizada que atienden consultas frecuentes las 24 horas, orientan a los usuarios y derivan al administrador sólo aquellos casos que requieren intervención humana. Esto permite reducir tiempos de respuesta y liberar recursos para tareas más complejas.

"El desafío hacia adelante será aprovechar estas tecnologías sin perder de vista que la administración de consorcios sigue requiriendo criterio jurídico, capacidad de mediación y decisiones humanas. La IA es un complemento valioso, pero la responsabilidad profesional continúa siendo irremplazable", concluyó Viqueira.

Hoy, un vecino puede pedir un auto, hacer una transferencia o resolver un trámite desde su celular en segundos. Esa expectativa también comenzó a entrar en los edificios.
Hoy, un vecino puede pedir un auto, hacer una transferencia o resolver un trámite desde su celular en segundos. Esa expectativa también comenzó a entrar en los edificios. (La Voz)

Impacto de la Inteligencia artificial en las expensas

Actualmente, ya existen sistemas capaces de identificar pagos de expensas sin necesidad de enviar comprobantes, cargar facturas automáticamente, realizar conciliaciones bancarias o detectar inconsistencias entre miles de movimientos administrativos. Parte de la información que antes quedaba repartida entre varios sistemas empieza a integrarse dentro de un mismo flujo operativo.

La IA también impacta en otra de las preocupaciones centrales para millones de familias: las expensas. En un contexto donde los costos de mantenimiento y servicios pesan cada vez más sobre la economía cotidiana, la velocidad con la que se detectan problemas, se ordenan pagos o se coordinan mantenimientos empieza a tener consecuencias concretas sobre el bolsillo de los vecinos. Según relevamientos del sector, la morosidad en consorcios ronda el 17%. En ese marco, una pérdida detectada tarde, un pago mal imputado o un mantenimiento desorganizado pueden convertirse rápidamente en gastos adicionales para todo el edificio. La transformación todavía convive con estructuras tradicionales que siguen funcionando de manera manual, pero empieza a modificar una de las infraestructuras más invisibles de la vida urbana argentina: la forma en que millones de personas organizan, resuelven y viven su cotidianeidad dentro de un edificio.

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