Temas del día:

Y 18 días después, Tomás abrió los regalos de Papá Noel y Reyes

El niño afectado por una bomba de estruendo el 24 de diciembre empezó a hablar tras estar en coma por dos semanas.

13 de enero de 2011 a las 12:01 a. m.
Y 18 días después, Tomás abrió los regalos de Papá Noel y Reyes

Mientras le sacan fotos, Tomás Salatín cambia el pulgar para arriba en señal de "OK" por el gesto de "fuck you". A pesar de que su mamá Silvia se enoja un poco, la picardía de su hijo de 6 años es un buen signo vital. Tomás está con todas las luces. En Navidad, una bomba de estruendo que le explotó cerca y que despidió algunas esquirlas le produjo un hematoma. Los médicos tuvieron que inducirle un coma.Al accidente navideño se sumó una situación confusa en el Hospital Pediátrico. El padre lo llevó, pero el médico le dijo que tenía una herida superficial. Cuando regresaban a su casa, Tomás comenzó a vomitar y se puso morado. Volvieron. El médico insistió con que era algo superficial, pero cuando lo vio otra médica decidieron derivarlo al Hospital de Niños.Allí estuvo en terapia intensiva y en coma farmacológico por 13 días. Lo operaron dos veces. Primero le quitaron el hematoma de la cabeza y luego le disminuyeron la presión intracraneal que le había provocado la herida. El viernes pasado, salió de terapia intensiva.De lo que sucedió la noche de Navidad, Tomás sólo recuerda que le quedaban por abrir muchos regalos. Sólo pudo jugar con su avioncito cuando sucedió el incidente. El papá Gastón se lo acerca, pero la madre no lo quiere ni ver."Son walkie-talkie para poner en la oreja. Para hablar con mi papá", dice, y muestra otro de los regalos de Papá Noel. Cuando estaba en terapia intensiva pudo entreabrir los ojos y ver cómo los Reyes Magos les dejaban sus regalos: un tractor y un auto a fricción.Pero de Navidad no se acuerda de "nada", dice con su vocecita suave. Recién sale de una anestesia que le aplicaron para realizarle una resonancia magnética de control.Tomás es hiperactivo. "Desde que se despierta hasta que duerme se está moviendo", dice Gastón. "A la noche le atamos la única mano que movía para que no se saque la sonda, pero anoche (por el martes), mientras dormíamos a su lado, escuchamos que decía desatame. Es un milagro", comenta el papá.Milagro o no, Gastón también agradece el trabajo de los médicos del Hospital de Niños y la tarea de la obra social Ospecor. Malos recuerdos. El mal recuerdo está asociado a los vecinos que supuestamente arrojaron la bomba de estruendo y que ahora están imputados por lesiones culposas. Todavía no hay decisión del fiscal sobre la responsabilidad del médico que lo atendió en el Hospital Pediátrico, aunque hay una investigación administrativa en curso. Mientras tanto, Tomás ya aprendió la lección sobre no sacarse la sonda. "Después sufro cuando me la vuelven a poner", dice mientras abraza a Woody, el vaquero de Toy Story .Ahora pide que le traigan la pelota "con luces y que hace masajes en la panza". Está prohibida. Hace muchos ruido y salta. "Es muy estimulante para su estado", dice la madre.Luego, que le alcancen la camiseta de Talleres para que le saquen una foto. A la fuerza, ahora los que son hiperactivos son sus papás. No paran de alcanzarle cosas y de darle besos. El cansancio se les nota en la cara. También la alegría. "Está despierto hasta las 3 de la mañana. Tiene cambiado los horarios", dice la madre.Gastón dice que lo ideal es que esté en el hospital hasta que pueda caminar. "Tiene la mitad de la cabeza, una pierna y un brazo dormidos", cuenta. Sólo puede comer líquidos, pero se muere por una papitas Lay's y un cajita feliz de McDonald's."Se quiere bajar de la cama. Queda con la mitad del cuerpo colgado. Los médicos no lo pueden creer. Dicen que es un milagro", insiste un papá hiperactivo que no para de alcanzarle cosas a Tomás. Pero muy feliz.