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Viaje nocturno al infierno de las Sierras en medio de los incendios

El bombero Agustín Degano combatió las llamas en los incendios de Villa Yacanto. Con sus compañeros quedó encerrado por el fuego. Los salvó una pileta. Filmó el momento en que llegaba en la autobomba al medio de los incendios. Se puede ver en el especial multimedia Córdoba bajo fuego.

28 de noviembre de 2013 a las 07:50 a. m.
Redacción La Voz
Viaje nocturno al infierno de las Sierras en medio de los incendios
INCENDIOS EN YACANTO. Degano filmó el video cuando iba en la autobomba.

El fuego estaba llegando a Yacanto cuando Agustín Degano, bombero de Santa Rosa de Calamuchita, empezó a filmar desde la autobomba lo que veían sus ojos: el cielo enrojecido y las llamas fuera de control a lo largo de la ruta.

El video que filmó Agustín, de 28 años, abre el capítulo Héroes del documental multimedia Córdoba bajo fuego. Las imágenes ayudan a reconstruir lo que ocurrió en las sierras y la tarea titánica que emprendieron miles de bomberos.

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Agustín y sus compañeros habían terminado de sofocar un incendio complicadísimo en un complejo de cabañas al ingreso de Yacanto, e iban rumbo al pueblo para seguir trabajando. Los focos aparecían a lo largo de todo el camino y el horizonte era una línea de fuego. Agustín comenzó a filmar. En un momento tuvieron que cerrar la ventanilla porque el calor los quemaba.

Un incendio difícil

El joven dice que la pelea contra el fuego en el complejo de cabañas fue lo más difícil que le tocó como bombero. En un momento, el fuego los encerró. La autobomba había quedado separado de la cisterna y sin agua. No había lugar para escapar y apenas se podía ver por el humo. En eso, divisaron una pileta.

INCENDIOS EN YACANTO. Degano filmó el video cuando iba en la autobomba.
INCENDIOS EN YACANTO. Degano filmó el video cuando iba en la autobomba.

Los bomberos rompieron parte de una cabaña para poder entrar con la autobomba y empezaron a sacar agua. Agustín sabe que la historia podría haber sido otra. “Una cosa es arriesgarse y otra cosa es sentir peligro de muerte. Nuestra principal arma de batalla es el agua y no la teníamos. Fue una situación muy complicada. Encontrar esa pileta fue como lo más grande de la vida”, dice hoy.