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De la venta de armas, nadie quiere hablar

Se desaconseja tenerlas como medio para evitar cualquier intento de robo. No existen cifras oficiales, aunque en los últimos tiempos se registraron más inscripciones en el Renar.

27 de febrero de 2011 a las 12:01 a. m.
De la venta de armas, nadie quiere hablar

Alarmas, rejas, perros guardianes, seguros, guardias, todo es válido para defenderse de la delincuencia. Y con las armas, ¿qué pasa? El tiroteo entre Aldo Rico y delincuentes que le querías sustraer su camioneta, semanas atrás, ocupó titulares en todos los diarios del país. La mayoría de los periodistas arremetió contra Rico, quien la emprendió a tiros contra sus asaltantes. Pero ¿cuál era la respuesta del argentino común? La mayoría defendía al ex militar que se sublevó a un gobierno democrático. En la conciencia colectiva de muchos argentinos, cada vez que ocurre un hecho grave, surge el sentimiento de venganza, una consideración psicológica que lleva a reclamar la pena de muerte, el fusilamiento de los delincuentes. Cada vez que ocurre un hecho grave en Córdoba, hay gente que sale despavorida a buscar un método de protección. Hay uno en especial que es contraproducente; sin embargo hay quienes eligen ese camino: armarse. Felizmente, los casos de desgracias fatales registradas en casas donde alguien intentó disparar contra los asaltantes han calado hondo en los cordobeses. No obstante, hay quienes optan por un arma para repeler asaltos, robos o agresiones. Javier Villarreal, delegado del Registro Nacional de Armas (Renar) en Córdoba, se excusa de dar datos sobre los permisos de armas requeridos por la inseguridad. Dice que no está autorizado para dar información, pero admite que hay más personas que sacan permiso para tener armas de uso civil en su casa. "Se registran más, pero eso no significa que se vendan más armas. En realidad, la ley admite que los civiles puedan tener armas, cumpliendo distintos requisitos, pero sólo para uso deportivo". En las principales armerías de la ciudad, todos remiten al Renar, que concentra la información sobre el comercio de armas. Un conocedor del tema, que prefirió conservar el anonimato, aseguró que no son tantas las armas que se venden a particulares. "Cuando a un vecino, a un familiar o a ellos les robaron o los asaltaron, van desesperados a las armerías, pero muy pocos pueden sortear los exámenes psiquiátricos, de tiro, antecedentes y un cúmulo de documentación que se les exige. La mayoría se arrepiente al conocer los requisitos", dice.