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Van a una escuela de verano, ¡pero en la biblioteca!

En Río Tercero, los niños se zambullen en juegos sobre libros y nadan entre palabras e imaginación creativa. Una alternativa diferente, pero no aburrida, de una institución cultural de la ciudad.

22 de enero de 2016 a las 12:05 a. m.
Mariela Martínez / Corresponsalía
Van a una escuela de verano, ¡pero en la biblioteca!
La Biblioteca Popular Urquiza, de Río Tercero, ofrece una alternativa cultural para los chicos en verano. En vez de darles sol y pileta, brinda un taller para entrar al mundo de los libros y para jugar a partir de la lectura (LaVoz).

Río Tercero. Una escuela de verano para niños, pero sin sol ni pileta. Sólo libros, lápices y papeles. Esa es la distintiva particularidad de la "escuela de verano cultural" que puso en marcha la Biblioteca Popular Urquiza, en Río Tercero.La experiencia, denominada Palito Bombón, es inédita para esta ciudad y habría que buscar bastante para hallar quizá antecedentes en otras.Durante una hora y media, cada martes y jueves, un grupo de 15 niños disfruta de sus vacaciones leyendo y jugando a partir de los libros. La escenografía es la sede de la biblioteca riotercerense con sus paredes repletas de textos.La alternativa está disponible para enero y febrero. Eugenia Domínguez, una de las colaboradoras, cuenta que fue pensada para niños de entre 6 y 12 años, pero que por el interés de los más pequeños se amplió hasta los 4 años.Domínguez explicó que la idea es prolongar el Rincón Infantil, experiencia de incursión de niños en la lectura, que se desarrolla durante el año en esa institución.En la escuela de verano se realizan tareas lúdicas "en torno a la lectura y a los libros que hay en la biblioteca y a los que los niños puedan traer", marcó Domínguez. Cuando este diario compartió la experiencia, la consigna estaba centrada en una sábana celeste deslizada en el piso, colmada de letras de llamativos colores. En las mesas también se añadieron palabras que los chicos elegían con la ayuda de una ruleta. Alejandra Palombarini, otra colaboradora, coordinaba el juego que permitía que los niños fueran imaginando historias, que luego de la jornada debían materializar en un dibujo o en un relato escrito. Los más chiquitos fueron acompañados por las voluntarias que hilvanaban de a poco cada una de sus expresiones.

El valor del libro

Las coordinadoras se esmeran para que la escuela de verano sea un espacio en el que surjan ideas y aflore la creatividad. Sugieren, por ejemplo, que los niños den un vistazo a este o aquel libro, apostando a que les ayuden a escarbar más en la imaginación de cada uno.

Domínguez planteó que, en forma de juego, se trata de trabajar respecto al apego del niño hacia el libro, para que al menos en ese momento estén alejados de computadoras y televisores.

A la vez, añadió que se apunta “a mostrarles que el libro abre la imaginación, que pueden inventar sus propios mundos, que pueden ser pequeños escritores” y valoró que la tarea les ayuda a los pequeños a enriquecer el vocabulario y que la experiencia sirve también como espacio de contención.

La Urquiza

La Biblioteca Popular Urquiza es una institución comunitaria, de las mayores de la provincia en su tipo. Cuenta con múltiples actividades que hace tiempo han superado la práctica de préstamos de libros y la han transformado en un verdadero centro cultural.

Claves

Dónde. La Biblioteca Urquiza es una entidad comunitaria, sin fines de lucro.

Cuánto. Por día, los niños socios pagan 30 pesos, o 150 por mes, para la escuela de verano cultural. Para los no socios, son 50 y 300 pesos, respectivamente.

A cargo. Las coordinadoras del proyecto son Eugenia Domínguez, Andrea Molina, Alejandra Palombarini y Carolina Pittinari. Durante el año, realizan también de manera voluntaria tareas para promover la lectura y arriman ideas a las escuelas primarias.