Una solución que lleva años
La sentencia siempre es la misma: sobran médicos, pero están mal distribuidos.
La sentencia siempre es la misma: sobran médicos, pero están mal distribuidos.
Argentina integra el podio de países en el mundo que tienen más médicos por habitante, y, sin embargo, la realidad sanitaria es que no sólo en los pueblos del interior profundo de La Pampa no cuentan con estos profesionales, sino que es una problemática general en cualquier lugar alejado de los centros urbanos.
Es evidente que no se trata sólo de un problema económico el que impide a los galenos dejar la comodidad de las ciudades. Si no ¿por qué no habría de aceptar un médico ganar entre 32 mil y 36 mil pesos yendo a trabajar en un pueblo del interior de La Pampa?
En algunas localidades cordobesas, incluso, los intendentes hasta ofrecen casa y comida para propiciar la radicación de médicos. Allí ni siquiera la medicina privada está interesada en abrir una clínica.
Aislados
Referentes de la salud, exdecanos de Medicina y exministros de Salud provinciales y nacionales admiten que el “aislamiento” que los médicos viven en los pueblos hace que elijan quedarse en las grandes ciudades, aún a costa de menores remuneraciones.
Las dificultades que a gritos expone el gobierno pampeano y la solución drástica de traer médicos de otro país (en este caso Cuba) es el emergente de un problema común.
Hay quienes postulan que hay que generar más facultades de Medicina, para incentivar a que los profesionales se queden en su lugar de origen.
De nada le sirve a La Pampa o a Chaco –por citar dos provincias con este problema– becar a sus estudiantes para que estudien en Córdoba, Mendoza o Buenos Aires si después no vuelven al pago.
Por esa razón, la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC está interesada en que se abran más facultades en todo el país. Ya colaboró para que Villa María tenga la suya.

