Una propuesta valorada, pero incompleta
Mario Bárcena (48 años) tuvo que esperar 34 años para empezar el secundario. Terminó la primaria en 1975.
Mario Bárcena (48 años) tuvo que esperar 34 años para empezar el secundario. Terminó la primaria en 1975. Mario volvió al sistema formal de educación en abril del año pasado. "Los que vivimos en Los Leones, La Libertad, La Concepción, Las Toscas o El Puestito, por nombrar algunos parajes, teníamos que hacer 70 kilómetros hasta Quilino o 55 hasta Cruz del Eje si queríamos estudiar en el secundario", comenta este hachero y peón rural. "Como nadie podía hacerlo por falta de plata, se conformaba con la primaria", agrega."Esta posibilidad es muy buena y la quiero aprovechar aunque el esfuerzo que tengo que hacer para venir los viernes es muy grande", asegura.Javier González (37) y Gabriela Chanquía (18), la más joven del curso, coinciden con su compañero. A Gabriela le gustaría "estudiar para maestra" cuando termine el colegio y "dar clases en la Escuela Miguel de Azcuénaga".Todos coinciden en la necesidad de desarrollar una propuesta educativa viable para los niños y jóvenes menores de 17 años que egresan de la primaria. Son los que hoy no tienen garantizado el derecho a la educación de nivel secundario sin tener que migrar a Quilino o Cruz del Eje ni renunciar a su condición de campesinos.

