Una práctica que siempre supone maltrato
Viviana Yawny, exconcejala de Río Cuarto, en contra de la carreras de galgo.
El tema de las carreras de galgos visibiliza un costado de la realidad con la que convivimos en muchas ciudades y expone situaciones de maltrato y explotación animal. Se nos llena la garganta de reclamos ante la crueldad que se ve reflejada en las pupilas de los que no pueden gritar "basta" ni escapar a ese destino.No nos van a convencer de que no sufren, tampoco de que disfrutan corriendo exigidos en una carrera. Ellos esperan la caricia, el juego y correr por diversión.Los que aman a los galgos no pueden exigirles correr en competencias con apuestas de por medio, porque ello implica el uso de drogas y de estimulantes y un entrenamiento explotador para que un galgo le gane a otro galgo. Que se reglamenten las carreras de galgos sería regular el maltrato y la explotación. Son incontables los datos brindados por los propios galgueros en sus redes sociales sobre las drogas que aplican, y las promociones de los veterinarios que ofrecen el producto ideal para pasar el doping : el "Corre o Corre", además de las denuncias de vecinos y de otros veterinarios que confirman nuestros reclamos.El sufrimiento de los animales no empieza ni termina en las carreras. Sufren carencias y hacinamiento, los someten a montas forzadas. En su adiestramiento, se los hace correr atados a vehículos –¿cuántas veces lo vemos en nuestras calles?–, son drogados para superar sus propios niveles y, cuando dejan de ser útiles por quebraduras, por problemas de salud o por pasarse de la edad para competir, son "descartados".Necesitamos la decisión política que cambie esta realidad y garantice sus derechos.

