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Una fractura que pagamos todos

Cabe preguntarse si cambió algo para bien luego de las detenciones de aquellos policías sospechados de encubrir a los narcotraficantes.

03 de enero de 2013 a las 01:50 p. m.
Una fractura que pagamos todos

El escándalo que sacudió a Drogas Peligrosas de la Policía cordobesa en septiembre pasado aún es una brecha abierta. Una fractura que, ante los resultados, seguimos pagando como sociedad. ¿Quién ha combatido al narcotráfico desde entonces? (El último trimestre, casi sin secuestro de droga al menudeo)

A la luz de los operativos, todo indica que tras el desmembramiento de esta división, cuyo máximo jefe quedó detenido, envuelto en sospechas muy graves, la reacción policial y gubernamental todavía no llegó a los barrios.

En la Justicia federal, encargada de perseguir a los traficantes de mayor envergadura, capaces de provocar el daño social más severo, la actividad en contra del narcotráfico ha sido casi nula desde septiembre, cuando se destapó la investigación contra los policías.

Durante más de dos meses, no ingresó a la Justicia federal ninguna causa investigada por la fuerza cordobesa, que hasta entonces tenía, por lejos, la mayor cantidad de casos. Y las otras investigaciones de comienzos de 2013, en este fuero, comenzaron a quedar en el ojo de las sospechas a raíz de supuestas irregularidades, según investiga el fiscal federal Enrique Senestrari. Lo que significa que todo lo realizado durante el año pasado por la Policía de Córdoba en materia de lucha contra el narcotráfico a nivel federal quedó envuelto en suspicacias y carente de una legitimidad oficial.

Sólo, como nota positiva, hay que marcar el histórico secuestro de más de 500 kilos de cocaína (el más grande que se recuerde en la provincia), en octubre, en Sinsacate, pero a raíz de una investigación de la Justicia federal de San Isidro, que fue ejecutada por Gendarmería. Otra excepción se produjo a fines de noviembre, en San Francisco, cuando el juez Mario Garzón ordenó a la Policía Federal que sean arrestadas 13 personas acusadas de integrar una banda que traficaba importantes cantidades de cocaína.

Mientras tanto, en el fuero provincial, que persigue la venta al menudeo y que más drama genera en los barrios por la espiral de violencia que trae aparejado, la caída de los operativos fue mayúscula. Lo que aparecía como una estadística positiva terminó envuelta en el mismo escándalo.

Entonces, ¿cambió algo para bien luego de las detenciones de aquellos policías sospechados de encubrir a los narcotraficantes? Según las estadísticas, a partir de entonces, lejos de lo que el sentido común podía suponer, los traficantes encontraron las calles más liberadas que antes.