Una enfermedad y un problema de salud pública
Modificar el ambiente obesogénico requiere de políticas públicas integrales.
La obesidad se ha convertido en un problema en la mayoría de los países de Europa, en Estados Unidos, en México y en Chile, entre otros; y también en la Argentina.
Por eso es necesario instalar el tema en la sociedad, reforzando la noción de la obesidad como enfermedad y como problema de salud pública.
Lo es porque está en aumento; porque constituye una enfermedad; porque es un factor de riesgo de otras enfermedades graves como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, y por su asociación con las principales causas de mortalidad; y porque compromete el futuro de niños y jóvenes.
En las poblaciones urbanas se masificaron las dietas hipercalóricas con base en productos industrializados, ricas en azúcar y harinas refinadas, y monótonas, concentradas en pocos alimentos, con un elevado consumo de alcohol. La actividad física también ha disminuido debido a los medios de trasporte y a los trabajos más relacionados con la tecnología.
La obesidad es consecuencia de determinantes sociales, evitables y prevenibles. Modificar el ambiente obesogénico requiere de políticas publicas integrales para lograr que se transformen en saludables. Y esto implica la participación de toda la ciudadanía, sin que ello excluya las obligaciones del Estado. Para ello los expertos destacan que se debe regular la publicidad de alimentos y bebidas dirigidas a la infancia; los etiquetados engañosos; la falta de acceso de agua potable en escuelas, edificios públicos y comerciales que induce al consumo de gaseosas; la escasa disponibilidad y en muchos casos el “acceso económico” a alimentos saludables.
Y también recomiendan medidas fiscales (impuestos) para desalentar el consumo de productos cuya ingesta regular es un riesgo para la salud, en especial las gaseosas.
* Pta. del Colegio de Nutricionistas de Córdoba.

