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Un vendedor emblemático en otra época de la ciudad

“¡Qué bonito número… el que me lo compró se paró...!” Era su grito de guerra por las galerías y las principales arterias del Centro. 

06 de octubre de 2013 a las 12:38 p. m.
Un vendedor emblemático en otra época de la ciudad

Pedro Rosamondo, un optimista de la vida, a pesar de su ceguera, encendía a diario su chispa cordobesa y para cada número tenía una mención especial.

Mostraba el 15 y decía “acá está la Niña Bonita, ¿quién la quiere?”. O si vendía el 48, solía apuntar “este muerto habla y me dice que usted puede ser millonario, lléveselo, es un bonito número”. Su voz se acalló en junio de 1994, ya retirado del Centro por su enfermedad.

Cambió por el violín

Cuando las loterías decayeron, Pedro se entregó a su pasión, el violín, y junto con otros amigos músicos deleitó a los cordobeses con su folklore de gran nivel en la peatonal.

Todos lo recuerdan como el lotero emblemático de Córdoba, algo que hacía porque realmente le gustaba. No tenía necesidades económicas.

Apoyado por su familia, daba clases de violín, pero por sobre todas las cosas era un ser admirable. Vaya para el recuerdo de todos los que fueron sus colegas y de los que gozaron con sus ocurrencias en “la docta ciudad”, en tiempos en que la gente no tenía el paso tan apurado para recorrer el Centro.