Un paso atrás
Si el Congreso aprueba el proyecto presidencial, volveremos unos pasos atrás, en lo que a educación se refiere. Mariana Otero.
Si el Congreso aprueba el proyecto presidencial, volveremos unos pasos atrás, en lo que a educación se refiere. Hace tiempo que los resultados en las aulas no cotizan tanto como los millones de pesos que deja el turismo. Primero, porque las mejoras educativas –si las hubiera– tardan en verse. Segundo, porque la discusión sobre el rendimiento económico de los feriados le saca larga ventaja al debate sobre el calendario escolar como la variable de ajuste. El actual año lectivo nos encontrará por primera vez cumpliendo con la ley nacional que obliga a cursar 180 días de clase. Desde que el Congreso sancionó la norma, en 2004, Córdoba la ha violado de manera sistemática. De seguir así, en 2010, los niños acreditarían 188 días de clase de los 191 pactados. Se perdió uno por el debate de la Ley Provincial de Educación, otro se esfumará con el censo del 27 de octubre y se instaura el 20 de noviembre como feriado.Pero en 2011, los cinco días menos de clase que tendríamos pondrán otra vez en riesgo la meta que se supone debe garantizar mínimos conocimientos. Deja sin margen a eventualidades o huelgas docentes.180 no es un número al azar: es menos de la mitad de los días del año. Equivale a 720 horas de clase anuales, cuando lo mínimo recomendado por la Unesco es entre 850 y mil horas al año. En Argentina, tenemos un déficit de al menos 130 horas al año, que se convierten en 1.300 horas en los 10 años de escolarización obligatoria, o en casi dos ciclos lectivos completos.El calendario del año próximo no está aún cerrado, pero el Ministerio no pactará menos días que los proyectados para el que concluye. Aun así, los secundarios apenas llegarían a los días deseados. Todos perdemos, aunque no se note.

