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Un interesante camino por recorrer

La asunción por parte del estudiante de un papel activo y participativo, la adquisición de procedimientos de autoaprendizaje y la utilización de tecnologías y de estrategias como el mind­fulness permitirán que la clase magistral no sea la única metodología posible. Cómo estimular cerebros en el aula

05 de marzo de 2017 a las 12:01 a. m.
Fátima González Palau*
Un interesante camino por recorrer

La investigación en procesos de la memoria y el aprendizaje ha progresado en los últimos años a través de los esfuerzos combinados de los científicos cognitivos y la tecnología de las neuroimágenes.

Hoy se sabe que el cerebro es un órgano dinámico y plástico, que adapta constantemente su arquitectura a su entorno. El aprendizaje a través de la observación, la experiencia y el estudio, entre otros, produce cambios neuronales que se traducen en habilidades, conocimientos y valores.

El proceso de educación está directamente vinculado a estos cambios neuronales.

Por ejemplo, se producen modificaciones cerebrales con el contacto directo con un ambiente estimulante y un grupo social interactivo, ambos conceptos clave en el ámbito educativo.

En la actualidad, tenemos mayores opciones para promover el aprendizaje.

La asunción por parte del estudiante de un papel activo y participativo, la adquisición de procedimientos de autoaprendizaje y la utilización de tecnologías y de estrategias como el mind­fulness permitirán que la clase magistral no sea la única metodología posible y que las interacciones didácticas puedan ser más complejas, ricas y variadas.

Una metodología será adecuada si su selección se hace con base en las competencias a desarrollar y si su uso es técnicamente correcto.

Interés

Es claro que la mayoría de los educadores están interesados en las neurociencias, por la evidente relación entre el cerebro y el aprendizaje.

No obstante, las neurociencias no son una prescripción; otorgan valiosa información que podrá ser utilizada de acuerdo con objetivos y estrategias pedagógicas, y en un marco cultural y contextual específico.

El desafío es poder reconocer “neuromitos” (por ejemplo, que usamos el 10 por ciento de nuestro cerebro) y programas comerciales basados en generalizaciones de resultados parciales, que den lugar a un mejor entendimiento entre dos disciplinas –es decir, la educación y las neurociencias– que tienen un largo e interesante camino por recorrer juntas.

*Doctora en Neuropsicología