Un impacto que multiplicó su peso por 64
La investigación sobre el accidente aéreo determinó que el impacto fue de 64 G (relativo a gravedad).
La investigación sobre el accidente aéreo determinó que el impacto fue de 64 G (relativo a gravedad).
Esa calificación implica que cayeron con la avioneta, desde unos 60 metros de altura, con un peso multiplicado por 64. Es decir, si Daniela pesaba 60 kilos, el impacto fue como si se tratara de alguien de 3.840.
Los diarios de esos días reproducen una imagen estremecedora: el avión blanco incrustado de punta en el suelo, en Pergamino.
Que haya caído en pasto y no en asfalto ayudó a amortiguar el golpe y a minimizar los riesgos de incendio.
Daniela repasa en su computadora las fotos de esos hierros retorcidos y sin alas. Sabe que las múltiples lesiones que sufrió podrían haber sido irreversibles. Admite que “por esas cosas difíciles de explicar”, no lo fueron. Un pulmón perforado por una costilla fracturada, quebraduras por todos lados y un profundo corte en el mentón, fueron su saldo personal, medido en lesiones.
“Pero fue un accidente y no hay un culpable”, aclara.
“Mucho tiempo estuve buscando la respuesta a lo que me había sucedido y mi decisión consciente fue no preguntarme más el por qué y enfocarme en mi recuperación”, afirma ahora, a casi cinco años del día en que volvió a nacer.
“Fue todo rápido, tuve suerte de que se juntaron fuerza de voluntad, buenos profesionales y ayuda de la familia y de mucha gente”, razona.

