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Un dato de la realidad que debe ser investigado

Conocer la edad de los fallecidos y la causa de muerte es un primer paso, como indagar si ocurrió en otras ciudades.

15 de julio de 2016 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Un dato de la realidad que debe ser investigado

Cuando en materia de salud algo se sale de lo esperado, es una luz de alerta que advierte que algo está pasando, aunque en un principio no se pueda precisar qué ni por qué. Eso es lo que se advierte desde la epidemiología.

El fuerte aumento en la cantidad de muertes ocurridas en junio en la ciudad de Córdoba, según surge de los datos del Registro Civil municipal, se enmarca en esas situaciones.

Es que la cifra de fallecimientos no sólo sobrepasa lo “normal” para el mismo mes de años anteriores, sino que es la más alta para cualquier mes desde 2013.

Por otra parte, el incremento en la cantidad de muertes coincide temporalmente con datos objetivos de la realidad sanitaria no sólo de Córdoba, sino del conjunto del país, que atraviesa un importante brote de infecciones respiratorias agudas, como no se registró en años anteriores.

De acuerdo con el último Boletín de Vigilancia Integrada que elabora cada semana el Ministerio de Salud de la Nación, la Argentina se encuentra en brote de neumonía, enfermedad tipo influenza (Eti); de bronquiolitis en menores de 2 años, y de infecciones respiratorias agudas graves (Irag).

Respecto de la influenza (gripe), los casos notificados “superan ampliamente lo esperado para el período en comparación con los últimos cinco años”, según la misma fuente oficial.

Este año, además, volvió a predominar entre los virus influenza el subtipo A H1N1, responsable de la pandemia de 2009, que casi no circuló en las temporadas invernales pasadas: es el más agresivo y el que más complicaciones y mortalidad genera, según explicaron oportunamente los expertos.

El clima –que trajo temperaturas más bajas que las habituales, con varias semanas de anticipación y muchas lluvias–, junto con un deterioro en la situación económica de parte de la población, también podrían sumarse como variables cuyo rol debería analizarse.

Pero en cualquier caso, con los escuetos datos disponibles sería imprudente y apresurado establecer relaciones causales entre esas situaciones, aunque los factores estén presentes.

Lo que habría que determinar es qué rol jugaron esos factores, si es que tuvieron alguno, o si, por el contrario, el aumento de muertes fue aleatorio o se vinculó con otras variables.

Desagregar los datos para conocer las edades de los fallecidos y las causas de muerte sería seguramente un primer paso, así como también indagar si este fenómeno se registró sólo a nivel local o si se repitió en otras ciudades del país.

Investigar a qué se debe el significativo aumento de la mortalidad el mes pasado es, en todo caso, responsabilidad de las autoridades. Estas deben analizar lo que pasó, así como determinar si el incremento puede estar vinculado con falencias en las políticas públicas.