"Un árbol torcido se puede enderezar"
Raúl Sosa es voluntario de una cooperativa que capacita expresos. Estuvo en la cárcel y dice que el trabajo baja la reincidencia.
Raúl Sosa es voluntario y uno de los fundadores de la Cooperativa de Trabajo, Enseñanza y Oficio Libertad Limitada que brinda capacitación en oficios a quienes estuvieron presos y recobraron su libertad. La idea de crear este espacio surgió por su misma historia de vida.
Raúl estuvo preso durante 14 años y cuando salió de la cárcel sufrió la discriminación y los inconvenientes para reinsertarse en la sociedad. “Cuando salí me encontré con una vida desierta y apagada. Busqué trabajo pero cuando me pedían certificado de buena conducta, todo se trababa. Sentí mucha bronca e impotencia”, relata.
El que le tendió una mano fue su amigo Orlando Hostoi, que tenía una chacarita en el boulevard Las Heras. “Él me dio trabajo como mecánico armando cajas y diferenciales”, recuerda agradecido.
Seis meses después de que Raúl saliera en libertad, ocurrió el motín de la penitenciaría de San Martín, el 11 de febrero de 2005, en el que murieron ocho personas y donde hubo más de 30 heridos. Raúl fue una de las personas que colaboró en la mediación entre los amotinados y las fuerzas de la seguridad.
“Estoy convencido de que un árbol torcido se puede enderezar. En la cooperativa aprendí muchas cosas. Antes no aceptaba cuando me equivocaba, me costaba pedir perdón, pero después aprendí a pedir disculpas y empecé a sentir alivio y paz”, dice. El voluntario agrega que tener fe lo ayudó mucho a salir adelante. “Dios nos pone pruebas difíciles en la vida para ver si podemos soportar las que vendrán. Siento que hay alguien superior, muchos lo llaman Dios, para mi es un ser especial, es mi amigo”, confiesa.
En equipo. Un tiempo después junto a varios compañeros ex presidiarios y un vecino de barrio Los Gigantes, Eduardo Flores, armaron la cooperativa Libertad que fue creada en enero de 2010.
“Acá aprendí que sí se puede, los ex presidiarios podemos demostrar que sí podemos cambiar e insertarnos. Estar organizados nos da un respaldo legal, un espacio propio para trabajar, donde nos sentimos identificados como ex presidiarios y como trabajadores integrados e incluidos en la sociedad”, advierte. Raúl actualmente preside la cooperativa.
“Para mí, que los jóvenes vengan a los talleres es importante porque es un día más de vida. Un día menos que están en la calle, que no se drogan, es una satisfacción inmensa, hacer esta tarea”, remarca.
La cooperativa se convirtió en un referente hasta para organismos del Estado que cuando los presos salen en libertad les consultan si hay posibilidades de conseguirles un trabajo. “Pero nos falta ayuda económica y falta decisión política. Si se abren más fuentes de trabajo para personas que estuvieron privadas de su libertad, la tasa de reincidencia bajará”, dice.
Raúl nació en Villa Mercedes, San Luis y hace 36 años vive en Córdoba. Es mecánico en armas submarinas de La Marina y es ebanista. Actualmente tiene un taller de chapa y pintura en barrio Anexo Los Gigantes. Tiene 14 hijos, 18 nietos y seis bisnietos.
En detalle
La cooperativa. Busca contener a las personas que obtuvieron su libertad tras estar en la cárcel. Brinda talleres gratuitos a niños, jóvenes y adultos. A través de las gestiones unos 40 expresidiarios consiguieron trabajos.
Para ayudar. Hasta hace una semana la cooperativa alquilaba un local pero por dificultades económicas se trasladaron a la casa de Raúl Sosa (Manzana 61, casa 25, Anexo Los Gigantes). Tienen una pequeña fábrica de bolsas de residuos; un taller de chapa y pintura, mecánica y electricidad; un taller para ebanistas y otro de transcripción de braile. Necesitan herramientas y que el Estado y empresas generen puestos laborales.
Contacto. Al (0351) 470-5171.

