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Un apocalíptico destino para Alta Córdoba y zona

Germán Negro.

24 de septiembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Un apocalíptico destino para Alta Córdoba y zona

–Respiro, Juan, respiro... Nunca esperé tanto una lluvia como en estos días... –No me diga, vecino, que le preocupa la cosecha de trigo o la agonía de los plantines de albahaca.–Ni cerca, Juan. ¡Son los estornudos! Si usted fuera alérgico, entendería el ruego de cientos de miles de cordobeses para que un golpe de agua masacre el polvillo y los ácaros.–Bueno, la lluvia es una bendición, pero el granizo... Salvé el taxi de casualidad; por encontrar un alero a tiempo no terminé en el chapista.–¡Ah! Esa historia es complicada, y no sólo por la chapa. No se olvide, Juan, que los pozos no se ven con el agua en las calles.–Si me lo sigue recordando, me voy a largar a llorar, vecino. En el verano pasado, cambié tres veces el tren delantero y me quedaron las cuotas de la tarjeta de crédito como moño de regalo.–Usted, Juan, como hombre de taxi, lo debe haber visto varias veces, pero, más allá de ser bálsamo para la alergia, la lluvia del miércoles a la mañana me dio mucho miedo.–¿Dónde estaba, vecino?–Muy cerca de la plaza Rivadavia, en Alta Córdoba. En 10 minutos de lluvia, el agua cubría las ruedas de los autos y la gente, desesperada, no podía cruzar las calles. Fue de terror.–No me cuenta una novela nueva; la veo siempre que caen más de dos gotas.–Mire, Juan, por momentos me recordó la película 2012 , la que muestra el final del mundo.–Bueno, hay esquinas que son realmente peligrosas... y para Hollywood. A un amigo, casi lo lleva la correntada de agua en un cruce de Bajo Galán.–Hacía referencia a la película, Juan, porque me parece ver a Alta Córdoba sumergida, como se ve a Los Ángeles devorada por las olas del Pacífico. La situación se complica porque se construye hacia el norte y no hay más campos que retengan el agua que baja hacia el río.–Pero cada tanto anuncian algún desagüe para esa zona.–Así es, Juan. Anuncios hay, algunas obras también se hicieron... Sólo queda un pequeño detalle: hay bocas de tormenta tapadas porque no se terminaron los trabajos por falta de plata y, además, parece que son insuficientes o, directamente, ineficientes.–Si la situación pinta tan complicada, el ferrourbano que se sigue construyendo en esa zona podría ser anfibio.–Más allá de la broma, Juan, creo que nadie le prestó atención al tema. El miércoles, algunos tramos ya preparados de las vías estaban completamente bajo el agua.