
Visitantes extranjeros: la figurita difícil del turismo en Córdoba
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Redacción La Voz
Es probable que la impresión generalizada de los argentinos sea que, por sus variadas bellezas naturales, este país tiene relevancia en el turismo internacional. La respuesta, de todos modos, muestra que esa intuición sería equivocada. O, al menos, alejada de toda certeza.
Argentina no es relevante en el mapa del turismo mundial, aunque tiene gran potencial. Incluso, no lo es solo por el bajo volumen de visitantes extranjeros, sino además por el efecto actual en la economía nacional del turismo interno. En potencial, podría serlo más de lo que es.
Comparado con muchos otros países, el turismo representa una porción menor en el PIB nacional argentino. El Producto Interno Bruto es la medida que grafica la producción de bienes y servicios de un país, y un indicador clave para medir su riqueza y nivel económico.
Es así por la combinación de dos factores: no recibe tanto turismo extranjero como otros países y, en algunos períodos, registra un fuerte turismo emisivo, con muchos argentinos que vacacionan en el exterior y que bajan el volumen del turismo interno.
Esa conclusión es la primera de un estudio elaborado por Argendata, una plataforma de datos abiertos de Fundar (organización dedicada al estudio de políticas públicas en Argentina), en base a información estadística de fuentes seguras.
Las conclusiones importan en Córdoba, una provincia que tiene al turismo entre la media docena de motores principales de su economía y que se muestra como bien arriba en la demanda de turismo interno pero, a la vez, atrás en la lista argentina de destinos para visitantes extranjeros.
Un reciente informe de Argendata marca que según la Organización Mundial de Turismo, el turismo representó el 1,7% del PIB total de Argentina durante 2022 (últimos datos disponibles) lo que ubica al país en el puesto 110 dentro de los 125 con datos relevados.
Existen enormes diferencias entre países. En algunos destinos del Caribe, el turismo representa más del 20% y hasta del 30% de su PIB. Y hay otras naciones como Croacia (11,8%), Vietnam (9,2%), Portugal (9,1%) o Filipinas (8,6%) que también cuentan con peso turístico considerablemente mayor al de Argentina.
En América latina, el turismo tiene más peso en la economía en México, Uruguay, Perú, Colombia, Brasil, Costa Rica y varias pequeñas naciones caribeñas que en Argentina.

“Este fenómeno está asociado a varias cuestiones. Por un lado, hay destinos que cuentan con disponibilidad de turismo de playas durante todo el año, dadas las temperaturas del clima, por lo que están fuertemente especializadas en ese tipo de actividades, como sucede con varios países de Centroamérica. Otros, como los europeos sobre las costas del Mar Mediterráneo, reciben una gran cantidad de turistas en los meses del verano y sacan provecho de la cercanía que tienen con países europeos de alto poder adquisitivo que vacacionan en esas playas. Son los casos de España, Italia, Croacia, Portugal y Grecia”, señala el informe.
A su vez, hay destinos europeos que cuentan con un fuerte atractivo histórico-cultural y reciben, por esa vía, turistas de todo el mundo.
Mientras, en la última década se elevó mucho el peso de destinos asiáticos, como China, Tailandia, Vietnam y Japón, entre varios más.
“Hay dos claves para comprender el peso del turismo en Argentina. Pese a contar con maravillas naturales, se encuentra muy lejos de la gran mayoría de los países de altos ingresos, lo que encarece el turismo extranjero”, apunta Argendata.
“Y la región latinoamericana, más cercana, son países predominantemente de ingresos medios, por lo que sólo una fracción de esa población puede viajar fuera de su país”, agrega.
Otra clave es que los principales destinos turísticos de los extranjeros en Argentina se encuentran muy distantes entre sí. Los tres de mayor interés, desde hace años, son la ciudad de Buenos Aires, en el centro del mapa, las Cataratas del Iguazú en el extremo norte, y el combo Tierra del Fuego-El Calafate, en el extremo sur.
Esas distancias prolongan tiempos y encarecen y complejizan los traslados.
Otra historia se cuenta con el turismo interno, el de los argentinos que vacacionan en su país.
Argentina es un país intermedio en ingresos, y una parte considerable de su población no cuenta con recursos para vacacionar. Esa parte que queda “afuera” ha crecido en las últimas décadas. Depende de quien lo aborde, pero se suele estimar que entre un 40% y 50% de los argentinos no se toma vacaciones, pagando para alojarse en otro lugar al de su hogar.

Mientras, el segmento con capacidad de vacacionar puede optar por destinos en el exterior, lo que reduce más la demanda interna.
Pero, además, en los últimos 15 años el país se hizo caro en dólares, desincentivando el turismo receptivo (que llega del exterior) y fomentando el emisivo (argentinos que viajan al exterior).
Un par de números pintan esa escena con contundencia: según registros del Indec, en el primer semestre de 2025 ingresaron al país 3,1 millones de turistas extranjeros. Pero en ese período salieron 8,2 millones de argentinos al exterior.
Puestos en contexto, esos números asombran: de los 46 millones de argentinos, el 18% salió al extranjero en el primer semestre de 2025. Pero de los ocho mil millones de humanos que pueblan el planeta, apenas el 0,04% ingresó a la Argentina en ese período.
Más actual, pero con igual escena: en el primer trimestre de 2026 ingresaron 1.7 millones de turistas extranjeros y salieron 3.8 millones de argentinos.
En cuanto a los destinos turísticos del país, se observa una marcada diferencia entre los elegidos por los extranjeros y los más concurridos por los nacionales.
Según la Encuesta de Ocupación Hotelera del Indec, la Ciudad de Buenos Aires concentra el 59% de las visitas de turistas extranjeros al país, seguida por Bariloche (6%), Mendoza (6%), Calafate (4,7%), Cataratas (4,6%), Ushuaia (4%) y Salta (3%). En conjunto, los diez principales destinos para los extranjeros representan el 91% de las visitas.

Córdoba queda atrás en esa lista: el turismo extranjero es un asunto pendiente para esta provincia.
El turismo interno, en cambio, presenta una distribución bien diferente y con una enorme paradoja: los dos destinos argentinos que convocan a mayor cantidad de turistas nacionales durante cada verano, desde hace décadas, figuran a la vez bien atrás entre los preferidos por los extranjeros.
Sí: hablamos de la costa marítima bonaerense y de las Sierras de Córdoba, que son las regiones que, por lejos. más turistas nacionales reciben cada verano.
Desde hace muchos años, una parte significativa del gasto turístico argentino se va al exterior.
Según datos del Indec, durante el período 2016-2024 Brasil encabezó el ranking de salida de argentinos con el 18% del gasto en el exterior, seguido por Estados Unidos (15%), Chile (10%), Uruguay (9%) y Paraguay (9%). En sexto lugar aparece España, con el 6%. Sólo seis países concentran casi dos tercios del gasto turístico emisivo argentino.
El ranking de destinos de los argentinos en el exterior es muy similar al inverso, de los principales orígenes del turismo receptivo: llegan más de Brasil (19%), Chile (9%), Paraguay (8%) y Uruguay (7%) y entre los no limítrofes, se destacan Estados Unidos (10%) y España (7%).
Mientras, los países del Caribe atraen nutridas masas de turistas argentinos pero son irrelevantes en su aporte de visitantes hacia Argentina.
“La combinación de un turismo receptivo que no logra despegar y un gasto emisivo sostenido configura un rasgo persistente de la economía argentina: una balanza turística estructuralmente deficitaria”, marca el informe de Argendata.
Según datos del FMI, en los 50 años entre 1976 y 2025, Argentina registró déficit en la cuenta de viajes en 43. Los escasos superávits se dieron en contextos muy excepcionales: los primeros dos años de la última dictadura militar (1976 y 1977), en 1982 y el breve período 2006-2008, todos momentos que tuvieron devaluaciones considerables del peso frente al dólar.
Pero el déficit se agravó particularmente en la última década. En 2017 alcanzó un pico, impulsado por un tipo de cambio que abarataba los viajes al exterior. Y en 2025 llegó al record de 7.200 millones de dólares.
En definitiva, Argentina gasta sistemáticamente más en turismo en el exterior que los ingresos que percibe por el turismo receptivo. Este desbalance refleja las dificultades estructurales del país en su balanza turística.
Al mismo tiempo, subsiste un dato que no debe soslayarse: aún con estos dilemas, el sector tiene un peso significativo en la generación de empleo.
En Argentina, las industrias vinculadas al turismo emplean a alrededor de 1,2 millones de personas, lo que equivale al 5,5% de la población ocupada.
En Córdoba, hay estimaciones que exponen que entre 9 y 10 de cada 100 empleos están directa o indirectamente ligados a la actividad turística, y en sus valles serranos es el turismo el principal motor de sus economías regionales y de su capacidad de empleo.
Admitiendo la histórica baja presencia de turismo extranjero en esta provincia, la Agencia Córdoba Turismo creó el sitio digital Visit Córdoba, que intenta promover este destino en el exterior.
En 2024, la agencia oficial cordobesa ensayó, junto a la Universidad Blas Pascal, un estudio sobre el turismo internacional en Córdoba. Ese informe mostró, por caso, que el 80% de los extranjeros llegados vía aérea correspondían a 10 países, con los sudamericanos en clara primera fila más Estados Unidos y un par de europeos luego.