Todos recuerdan las andanzas del “padre Carlos”
Cuando fue acusado de abuso, Carlos Richard Ibáñez Morino estaba a cargo de una parroquia importante de Bell Ville.
Cuando fue acusado de abuso, Carlos Richard Ibáñez Morino estaba a cargo de una parroquia importante de Bell Ville. Nuestra Señora de Fátima, ubicada sobre bulevar Colón 980, es el segundo templo más importante de esa ciudad del sudeste cordobés. Las historias de abusos y relaciones con jóvenes, a las que se suman otras que supuestamente tuvo con mujeres, pero que no fueron denunciadas, son parte de la memoria colectiva bellvillense."Hay miles de historias sobre esto", contó un vecino, quien también habló de una necesaria "complicidad" de hombres ligados a la Justicia y cercanos a la Iglesia Católica por advertirle al exsacerdote para que pudiera irse antes de ser apresado. Si bien hubo denuncias penales por casos de abusos y la Justicia de Bell Ville intentó extraditarlo desde Paraguay, en la sociedad local quedó instalada la sensación de que hubo sectores que buscaron tapar el escándalo.Hoy, la mención al "padre Carlos" remite directamente a los casos de abusos con cientos de historias y versiones que están en la memoria latente.Un bellvillense, cuyo matrimonio fue celebrado por Ibáñez a principios de los años '90, contó que, antes de la ceremonia, tuvo que abonar una especie de canon "con un billete que acababa de salir", recordó. Eran toda una novedad y todavía no había muchos en circulación. "Cuando me está por traer el vuelto –recordó–, mi testigo de casamiento me dice 'dejale el vuelto al padre', y yo no tuve más remedio que dejarlo. Se me cayó un lagrimón porque andaba con lo justo. Resulta que al otro día me entero de que a un conocido mío el cura le había dado un billete de los nuevos a cambio de sexo oral".

