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Todo lo que le cuesta el préstamo a Anselmo

Lo grave es que esos montos se cobren por prestarles dinero a personas que cobran, salarios o haberes, en el mismo banco, ¿Por qué cobrarle 850 pesos de gastos de desembolso a quien es cliente desde hace años?. Laura González.

21 de octubre de 2012 a las 12:01 a. m.
Todo lo que le cuesta el préstamo a Anselmo

Anselmo es jubilado nacional y cobra 2.050 pesos. Hace dos meses tramitó la tarjeta Argenta, un programa de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) que reemplaza los créditos que otorgaban las financieras vía código de descuentos. Él pidió cinco mil pesos, para devolver en 40 meses a razón de 199,87 pesos al mes.

En realidad, no tenía bien claro que la plata en mano no la iba a recibir nunca, sino que los fondos se acreditan y, con la tarjeta, puede ir debitando las compras. Le explicaron eso en el Correo Argentino, pero igual aceptó. “Siempre estoy pidiendo plata, y como quiero regalarle la heladera nueva a mi señora, ahora para el Día de la Madre, agarré viaje igual”, dice. El hombre, de 73 años, confiesa que nunca preguntó mucho por el interés que le cobran, es decir, el precio que paga por recibir esa plata por adelantado. Pero en esta oportunidad le quedó bien claro que era del 23 por ciento anual y calculó que terminará devolviendo 7.995 pesos. “Pero después leo en el diario que a YPF le prestan millones de dólares que vaya a saber si le van a devolver y a mí, que ya hasta me han descontado la primera cuota, me cobran el 23 por ciento”, razona.

Efectivamente, en Argentina, las tasas de interés por los préstamos personales o similares, como es la Argenta, van de 17 al 30 por ciento anual. En el caso de la propia Anses, siempre prestando un máximo de 10 mil pesos, cobra 20 por ciento anual por 24 cuotas y 23 por ciento por 40. No demasiado lejos del 25 por ciento anual “que haría estallar por los aires” al país, según la presidenta Cristina Fernández, al negar la existencia de tasas altas de inflación en el país.

En el caso de los bancos, públicos y privados, la situación es todavía más grave porque agregan a la tasa el seguro de vida obligatorio y gastos de otorgamiento, que rondan el tres por ciento sobre el préstamo otorgado. Los gastos corren incluso cuando el cliente accede a alguna de las tantas publicidades que hablan de préstamos preacordados.

Es justo decir que los impuestos también inciden. La Provincia de Córdoba se queda con el uno por ciento del préstamo en concepto de impuesto a los sellos y la Nación cobra 21 por ciento de IVA sobre los intereses y 21 por ciento sobre los gastos de otorgamiento. En un crédito de 27 mil pesos en un banco de primera línea, el cliente recibirá en mano 25 mil pesos y, al cabo de dos años, habrá devuelto arriba de los 58 mil pesos.

No obstante, lo grave y cuestionable es que esos montos se cobren por prestarles dinero a personas que cobran, salarios o haberes, en el mismo banco. ¿Cuál es el riesgo que no pueda ser cubierto por un seguro? ¿Por qué cobrarle 850 pesos de gastos de desembolso al empleado que es cliente desde hace años?

La Anses no detalla gastos de desembolso, todo entra en ese 23 por ciento anual. Tampoco sirven para todo: sólo se pueden gastar los fondos en el listado de 40 comercios adheridos. A Anselmo le sirvió porque buscaba una heladera, pero a quien necesite plata para pagarle al albañil, por ejemplo, la Argenta no le sirve. Bien podría el organismo previsional dinamizar este rubro y ofrecer plata barata. Igual: Anses tiene la potestad de debitar la deuda del haber de Anselmo en el mismo momento en el que le acredita su jubilación.

Está claro que el sistema perverso funciona. Según un trabajo del Instituto Argentino de responsabilidad Fiscal (Iaraf), en 2003, el 21 por ciento del total de créditos otorgados por los bancos (personales, tarjetas y adelantos) estaba destinado al consumo. En 2012, el 45 por ciento del total fue a consumo. En sí mismo, el dato da cuenta de una economía más dinámica, con más empleo, más consumo, más aumento de sueldos.

Pero la pata floja aparece cuando se mira lo que pasó con los hipotecarios: en 2003 representaban el 36 por ciento del total y hoy, el 10 por ciento. Es más negocio financiar el consumo. Se devuelve rápido y casi a bajo riesgo. Total, el cliente termina devolviendo 50 por ciento más de lo que pidió.