Tendencia. En tiempos de pantallas, cada vez más jóvenes eligen "hobbies" manuales para desconectar

Cerámica y bordado son algunas de las prácticas artesanales que ganan lugar en la agenda de jóvenes cordobeses que buscan “bajar un cambio”, reducir el uso de pantallas y generar espacios de encuentro.

24 de mayo de 2026 a las 05:53 p. m.
En tiempos de pantallas, cada vez más jóvenes eligen "hobbies" manuales para desconectar
Taller de bordados. Cada vez más jóvenes eligen hobbies lentos para “bajar un cambio”.

Cerámica, crochet, costura, bordado, entre muchas otras: estas actividades cada vez ocupan un lugar más preponderante en la cotidianidad de los jóvenes. Aunque entre estudios y a veces trabajo el tiempo libre es escaso, eligen hacerse un espacio en la agenda para actividades manuales.

Al mismo tiempo, el uso constante de redes sociales y el consumo continuo de contenido forman parte de la rutina diaria de muchos jóvenes, generando en algunos casos una sensación de saturación.

En este contexto, estas propuestas buscan generar una suerte de “escape” y, a su vez, un espacio para construir comunidad.

Pausa cotidiana

En Alto Verde, los procesos son lentos. El bordado requiere atender con cuidado, seguir pasos, equivocarse y repetir. Aunque los grupos que asisten al taller son heterogéneos en edades, Melissa Espino, dueña y profe del taller, explica que hay mucha concurrencia de jóvenes.

Taller de bordados. Cada vez más jóvenes eligen hobbies lentos para “bajar un cambio”.
Taller de bordados. Cada vez más jóvenes eligen hobbies lentos para “bajar un cambio”. (José Gabriel Hernández/La Voz)

Josefina, de 24, está produciendo su tesis en diseño gráfico y trabajando como diseñadora. Arrancó a tomar clases para explorar su creatividad y ahora, cuenta que le sirve para “entrar en un estado de paz”.

Ella nota que sus amigas o conocidas también realizan actividades manuales. Esto no es casualidad: según explica, los jóvenes “están volviendo a las bases”. Con resultados rápidos y muy a la mano, mayormente gracias a las tecnologías, cree que van perdiendo las lógicas de lo que implican este tipo de actividades: “Nos perdemos la lentitud del proceso y la paciencia que conlleva: te equivocás, tenés que sacar todos los hilos y volver a empezar…Después ver el resultado es increíble y gratificante”.

Taller de Bordados. Cada vez más jóvenes eligen hobbies lentos para “bajar un cambio”.
Taller de Bordados. Cada vez más jóvenes eligen hobbies lentos para “bajar un cambio”. (José Gabriel Hernández/La Voz)

Julia tiene 27 años y aunque siempre estuvo vinculada a distintas expresiones artísticas, jamás había bordado. Dentro del espacio, el estrés vinculado a su futuro y a las decisiones en este período de su vida, desaparecen: “Quieras o no, te desconecta de todo, para bien. Te ayuda a estar presente. Además te obliga a amigarte con la idea de que no podés tener control sobre todo”, explica.

Agustina, de 26, trabaja en un call center y cuenta que pasa la mayor parte del tiempo en pantalla, ya sea el celular o la computadora: “Yo arranqué en un momento de mucho estrés, mucha incertidumbre. También estaba pasando por la típica crisis de los 20 y necesitaba una actividad que me ayude a bajar un cambio y conectar con la realidad”, cuenta.

También agrega algo importante: desarrollar la capacidad de tener paciencia no se queda en el taller, sino que busca trasladar eso a otros ámbitos de su vida.

Taller de bordados. Cada vez más jóvenes eligen hobbies lentos para “bajar un cambio”.
Taller de bordados. Cada vez más jóvenes eligen hobbies lentos para “bajar un cambio”. (José Gabriel Hernández/La Voz)

Entre las tres, coinciden en que el taller les brinda algo más que crear con las manos: la posibilidad de entablar nuevos vínculos. Aunque esa no fue la principal motivación para arrancar las clases, ahora conocen realidades diferentes, tienen charlas intergeneracionales y llaman al grupo sus “amigas de bordado”.

Vínculos y comunidad

En la charla aparece un patrón común: la búsqueda de desconexión. La psicóloga María Marta Arce (MP. 4172) explica que estas prácticas pueden leerse en el marco de una saturación de la vida digital. “La pantalla se volvió un objeto muy incrustado en la vida cotidiana, y muchas veces eso produce una sensación de aplanamiento de los vínculos”, señala.

En ese sentido, explica que los hobbies manuales habilitan algo distinto: “Hay una necesidad de volver al encuentro con el cuerpo y con otros, de salir de la lógica de la virtualidad que a veces deja a las personas más aisladas”.

Arce advierte que incluso estos espacios pueden quedar atravesados por la misma dinámica que buscan evitar: “Estos espacios no tienen que transformarse en otra obligación dentro de la lógica del ‘tener que estar bien’. Si el hobby empieza a sentirse como una exigencia más, pierde su sentido de pausa y disfrute.”

A pocos minutos, otro taller suma a cada vez más jóvenes. Cerca ofrece clases de alfarería y cerámica en mesa. Paula Gaitán, la fundadora, cuenta que la tendencia es cada vez más clara: “Hay una búsqueda activa de libertad en estos talleres, de explorar y crear sin tanta estructura. Eso es algo que atrae mucho a los jóvenes hoy. Siento que buscan irse a lo más opuesto de la digitalización, lo más rudimentario”.

Taller de cerámica. Cada vez más jóvenes eligen hobbies lentos para “bajar un cambio”.
Taller de cerámica. Cada vez más jóvenes eligen hobbies lentos para “bajar un cambio”. (José Gabriel Hernández/La Voz)

Entre las asistentes, Victoria, de 24 años, explica que la cerámica en torno es una herramienta de expresión y desconexión: “La gente sabe que no me puede escribir porque no le voy a contestar, voy a tener las manos en el barro”, dice entre risas.

Taller de cerámica. Cada vez más jóvenes eligen hobbies lentos para “bajar un cambio”.
Taller de cerámica. Cada vez más jóvenes eligen hobbies lentos para “bajar un cambio”. (José Gabriel Hernández/La Voz)

Aunque admite que no pensó en la parte social cuando arrancó, el taller tiene eso: “Las personas siempre son buena onda, al fin y al cabo todos venimos a lo mismo; compartir y pasarla bien”.

Agostina tiene 23, trabaja de 8 a 17 y cuando va a Cerca, lo problemático del cotidiano pasa a un segundo plano: “Vuelvo a mi casa con un ánimo totalmente distinto al cual llegué a la clase”. Al igual que una de las chicas de bordado, también cuenta que la alfarería la ayuda a ser más paciente en otros escenarios de su vida.

Taller de cerámica. Cada vez más jóvenes eligen hobbies lentos para “bajar un cambio”.
Taller de cerámica. Cada vez más jóvenes eligen hobbies lentos para “bajar un cambio”. (José Gabriel Hernández/La Voz)

Lo que arranca de forma individual como una escapatoria de las pantallas y el estrés de la cotidianidad, hoy es un fenómeno que se expande rápidamente en Córdoba.

Alto Verde y Cerca son apenas una muestra de los tantos espacios que multiplican su propuesta y atraen a jóvenes.